Fecha: 01-10-18

*César Peniche, Oscar Aparicio y las presuntas igualas del crimen.

*Alfonso Durazo, el futuro secretario de Seguridad Pública, y el golpe de timón que le urge a Chihuahua, para salir del marasmo de inseguridad.

Por: Juan ANTONIO TORRES
 
 

CESAR PENICHE ESPEJEL

       Si en alguna asignatura la actual administración de Javier El Talegas Corral está más que reprobada, a dos años de que asumiera la gubernatura de Chihuahua, sin duda alguna, es la de seguridad pública.

                           Podría presumirse que en todas, porqué el presente régimen, nomás no camina, lo cual no es ninguna novedad, porqué éste gobierno es un fiasco, quizás los únicos que hablen bien del gobierno del nuevo amanecer sean los que están mamando de la nómina, ¡pero bien!

                            Para eso se pintan solos.

                             Pero, retomando el tema de la inseguridad, de la violencia que, hoy carcome los cimientos del tejido social en la mayor parte de la vasta geografía estatal, se debe en buena medida a varios factores; el primero de ellos, es que el titular del Ejecutivo, es un tipo que nunca en su vida, había tenido la oportunidad de estar en la administración pública,

                         Más que solo levantar el dedo y cobrar jugosas dietas, como diputado local o federal o senador, siguiendo las instrucciones del líder cameral. Pero nunca había tenido la experiencia de administrar nada, lo que se dice nada.

                         Y está más que claro, que Corral ya se dio cuenta que no es lo mismo ser un buen tribuno, hacer alarde de la retórica que dirigir un equipo, un gabinete en el que también la gran mayoría de sus colaboradores no tenían la más mínima experiencia en atender los problemas variopintos de un estado convulsionado como el nuestro, las demandas de la población, más allá de la filia partidista, para que hoy este gobierno haya sufrido un desgaste tan notorio, tan severo como el actual, no se había visto nunca antes en los sexenios pasados. Y mire usted que hemos tenido malas administraciones como la de Reyes Baeza, pero está, es la peor, se lleva las palmas, si se me permite la expresión.

                                De ahí pues, para que los electores le hayan volteado la espalda al régimen corralista en los pasados comicios del primero de julio, porqué el desencanto de la ciudadanía es más que palpable. No en balde, la mayoría de los abanderados identificados con El Talegas, mordieron el polvo, salvo uno que otro, y eso porqué los contendientes que tuvieron enfrente no traían nada, eran unos verdaderos desconocidos. O unos auténticos zopencos.

                              Un segundo factor determinante para qué la inseguridad, la violencia y las ejecuciones se hayan disparado tal vez al nivel de los tiempos pretéritos del putrefacto, José Reyes Baeza, El Tibio, es sin duda, que los encargados de dicha tarea, César Augusto Peniche Espejel, y su lugarteniente, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, quienes figuran y cobran como fiscal general del estado, y el titular de la Policía Estatal, respectivamente, o no conocían el monstruo de mil cabezas que tendrían que enfrentar, o de plano, establecieron pactos o componendas con las diversas gavillas del crimen organizado, que los han rebasado y que hoy en día, son poderes fácticos que ahí están, actuantes, aunque las corporaciones policiacas, digan que no los conocen, o que nunca los han visto. 

OSCAR APARICIO

                              Salvo las igualas que les llegan de forma puntual y más que segura.

                             Y en cash.

                          Aunque el importamadrista y soberbio personaje que despacha en el vetusto palacio de gobierno, casi jure ante la prensa, que “él nunca va a pactar con el hampa organizada ”, o que “han querido pactar con su gobierno”.

                          Desde una óptica mediática, este tipo de asertos, de expresiones, vende muy bien, pero pocos se la creen. Así se trate del inma-culado, Javier Corral Jurado.

                       Porqué nos sostenemos en lo decimos, porque  es un hecho, que el mandatario estatal, no va a negociar directa o personalmente con los de la maña. Para eso tiene a Peniche y a Aparicio. Los que deben de recoger las cuotas por el derecho de piso. Por los arreglos que siempre se han hecho. En todo el mundo ocurre, hasta en las democracias más avanzadas del mundo, como EU, Rusia o China.

                       Todos los gobernadores que han antecedido a Corral han tenido a sus testaferros o lugartenientes que se encargaron del trabajo sucio, o sea, de negociar con los delincuentes del hampa organizada. Eso no es ninguna novedad.  

                      Por lo menos yo no le creo. Los personajes hormonales,  como Corral,se rasgan las mallas, perdón las vestiduras, por tratar de convencer a la opinión pública de su verdad…Pero de eso a que se les crea hay un mar de diferencia.

                      Los tuvo sin duda, César Duarte. Y tenían nombre y apellido, uno era, Pablo Ernesto Rocha, y el otro, Jorge González Nicolás. Los dos sabían quién tenía el visto bueno  de Duarte Jáquez para operar sin problema alguno. Y le pusieron precio a su tarifa.

                     Lo mismo ocurrió en su momento, con Reyes Baeza, aunque él llegó a presumir que lo que se decía del control que tenía el crimen organizado sobre la Secretaria de Seguridad Pública y la Procuraduría de Justicia y de él mismo, eran leyendas urbanas, o mitos de la gente.

                     Y hay que recordar cómo terminó la Procuraduría de Patricia González Rodríguez, y la CIPOL que encabezaba, Saúl Hernández Ruíz.

                 Los dos personajes estaban más que enchufados con la maña. Y le recogieron a Baeza Terrazas, muchos, pero muchos souvenirs en efe, y por supuesto sin recibos de pago, pero eso sí, muy efectivos….y en dólares $$$$$.

                   Ya se la habrá olvidado a El Tibio, como terminó el hermano menor de la ex procuradora de Justicia, a quien le decían El Divino, y como fue torturado y asesinado, Saúl Hernández Ruíz, aunque se haya querido confundir a la opinión pública, de que se había suicidado, cuando las huellas en su cuerpo, eran más que evidentes de cómo lo habían tirturado, antes de “se suicidara”.

                 Y como se las gastó Patricio Martínez, con las gavillas del narco, muy fácil, se hizo de los servicios de matones encabezados por su cómplice preferido, perdón su amigo, el camarguense, Jesús José Solis Silva, el mismo que tenía a sus órdenes, al extinto ex comandante, Vicente González García, para hacerles saber a los chicos malos, cómo se trabajaría y de a cómo sería el $$$ arreglo.

                Patricio, era amigo de los Arriola, mejor conocidos como Los Pichones, convivió con ellos en sus ranchos de Saucillo, para pactar, porqué los negocios eran negocios, pero la marmaja, los billetes se los entregaban a Chito Capone-como fue bautizado por el crimen- y a Chente, para que luego se hiciera la repartición, entre el hampa organizada, pero desde los que estaban adentro del gobierno.

               Hoy, en este contexto, las cosas se deben de seguir operando igual, el crimen y los barones de la droga, van a buscar negociar con el gobernador en turno, sea de un signo político o de otro. Para estos su premisa, seguirá siendo plata o plomo.

                Ni más, ni menos. O sea, le entras, o le entras.

              Una fuente que nos pidió el anonimato, en días pasados, nos reveló los presuntos acuerdos o pactos que tendrían las gavillas del hampa con Peniche Espejel y Aparicio Avendaño. Los hombres encargados de “combatir”a la delincuencia organizada.

               De dientes para afuera, por supuesto.

              Y obvio las cantidades que estarían recibiendo cada mes los funcionarios ligados a ambos funcionarios de la Fiscalía General del Estado, instalados en los diferentes puntos de la convulsionada entidad chihuahuense.

             Aquí lo datos:

    Por principio de cuentas, el Fiscal General, César Augusto Peniche Espejel, es una figura simbólica, ya que no figura en los operativos, ni en la toma de decisiones, que se llevan a cabo dentro de dicha dependencia. Ya que los mandos de la Policía Investigadora, son ex efectivos de las policías federales, los cuales llegaron por medio del Comisionado, Óscar Alberto Aparicio Avendaño, como por ejemplo, Hugo Mendoza Castellanos, quien funge como director de la Agencia Estatal de Investigación. Todos estos “mandos”, son amigos del Comisionado. Algunos de ellos no cuentan con la confiabilidad que se requiere para estar en activo, ya que fueron despedidos de la Policía Federal, por no acreditar los exámenes de confianza, o haber estado sujetos a procedimientos administrativos, o de carácter interno. Tales como abuso de autoridad, por parte de Asuntos Internos de su antigua corporación.

  Varios de estos mandos ya han sido detenidos por diversas causas, por instrucciones y falsos testimonios del Comisionado, Aparicio, y del Director General, Alvaro Serrano Escobar Escobedo, se dieron a conocer estas detenciones, como si fueran agentes de la Policía Estatal y que gracias a que llegaron al Comisionado, y su director general empezaron a “limpiar” la corporación, ocurriendo, todo lo contrario. Era personal de todas las confianzas, lo que se puede constatar en los negros expedientes de los hoy detenidos, entre estos, Jesús Cortés Jiménez, ex titular del mando único, en Cuauhtémoc, e Israel Córdoba Castro, ambos detenidos, por el delito de desaparición forzada en el citado municipio. De igual forma, se encuentra detenido, Cecilio Hernández Martínez, ex comisario en el municipio de Madera, quien estuviera detenido por el delito de homicidio, también con el antecedente de que fue un policía federal.

ALFONSO DURAZO

   Aparicio, tiene el control operativo de las 5 divisiones, de la Comisión Estatal de Seguridad, y de la base operativa de la Fiscalía, de ahí que se encuentre en plena crisis de resultados.

  Por órdenes de Aparicio, oriundo de Chiapas y de Serrano Escobedo, se han girado órdenes a los mandos de su confianza de recoger dinero del hampa. De las diversas plazas, se sabe que de Guachochi, se entregan al mes, 30 mil dólares; de Parral, 180 mil dólares. De Madera, 150 mil dólares; de Cuauhtémoc, por parte de la municipal, de la cual fueron por demás insistentes, en lograr el control, reciben 200 mil dólares. En Delicias, por el hecho de eliminar el destacamento que existía, y no realizar operativos en la zona, reciben 200 mil mensuales; de Ciudad Juárez, reciben una cantidad superior a los 350 mil dólares mensuales.

     Ahondando de cómo andan las cosas del Comisionado Aparicio, se dice que Aparicio, tomó como propio un vehículo de los conocidos como RV- recreational vehicle- el cual al inicio de su gestión se encontraba en el destacamento de Madera, presuntamente dicho auto está en calidad de robado.

      Se dan a conocer los lujos y los excesos de Aparicio, que no van de acuerdo a su sueldo nominal, como viajes en aviones privados, ropa de diseñador, autos y casas de lujo, mascotas exóticas que tiene en su casa, sus cuentas bancarias abultadas, a nombre de sus familiares más cercanos y sus amigos más cercanos. Se presume de un comisario de nombre Antonio Soledad Pérez, quien sucedió a Ricardo Silva, el mismo que huyó de Chihuahua, por denuncias de extorsión. Se presume además la participación en estos enjuagues del comisario, Saúl Alberto Miranda Suárez, quien habría sufrido un atentado el pasado 20 de abril, del mismo que se han referido las narco- mantas que aparecieron en esta capital y en Jusrez. Se presume que lleva una vida de lujos y excesos, cuentas bancarias boyantes, hasta ubers, que manejan sus parientes.

       Pero más allá de que esto sea cierto, o no, lo lamentable es que Chihuahua está de cabeza en materia de seguridad, no en balde estamos ubicados en los tres primeros lugares en ese flagelo, muy pegados a Guanajuato, Guerrero y Baja California.

        Lo que sí es cierto, es que ni Peniche, ni Aparicio son de estas latitudes. Son foráneos. Pero además, después de dos años en sus puestos de responsabilidad, en los que ambos han dejado mucho que desear, ya es obligado removerlos, por los turbios nexos que se hacen a querer o no con el crimen.

         Viene el equipo de López Obrador, y no hay duda, que Alfonso Durazo Montaño, el futuro secretario de Seguridad Pública, tendrá que dar un golpe de autoridad en Chihuahua, donde la lupa social, ya no demanda, exige que se acabe con esta pesadilla, que mantiene como rehenes a autoridades y pueblos enteros.

      Una tarea sin duda, descomunal, un reto mayúsculo. Más allá de más efectivos, más armamento, lo que se requerirá es de mucha información, mucha labor de inteligencia para no dar tiros de salva, sino de precisión. Apretar, donde haya que hacerlo, si en esa dinámica se atraviesan, Peniche y Aparicio, por sus presuntos vínculos con el crimen, pues ni modo, hay que operar.

        Está más que claro que el gobierno federal no tiene buenas relaciones con la administración estatal, por los obuses de Javier Corral contra EPN, por el asunto de César Duarte. Y eso no se lo van a perdonar en lo que reste del sexenio.

EPN

      AMLO y su brazo derecho en metería de seguridad, Alfonso Durazo, tienen que marcarle una sana distancia al inquilino del palacio de gobierno, para irle midiendo como luego dicen los rancheros, el agua a los camotes.

      Corral es de los que no piden, exigen. Y a su gusto.

     Sino es así, son sus enemigos. Hoy, tanto frentazo que se dio con el hombre del copete le costó un desgaste innecesario. Debió pelearse con su antecesor, pero no con el jefe de este país. Con todo y los yerros que haya cometido, es el Presidente y punto.

       Óscar Flores, sin duda uno de los ex gobernadores emblemas de Chihuahua, cuando lo cuestionaban sobre la honestidad de sus colaboradores, de inmediato los paraba, diciéndoles:

         “-Yo no tengo colaboradores, tengo cómplices” .

           Y cuando sus funcionarios se empezaban a echar mucho incienso, presumiendo de su solvencia moral, los desarmaba aseverando delante de estos:

         “Buenos, buenos tiran a pendejos,  yo no se los creo”….

          Así es de que si El Talegas, tiene convencidos a los del Heraldo, a su presunto socio, Sergio Valles, a Carmen Aristegui, a la intelectual, Denise Dresser, a Agustin Basave de su probidad, de su rectitud como paladín de la transparencia, allá ellos. Es muy probable que la gran mayoría de los chihuahuenses no se la creen. No se la compran…

         Ni él mismo, Francisco Barrio, su ex líder moral, o el frustrado candidato presidencial, Ricardo Anaya, se la van a creer….

AMLO

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