*Amenaza de muerte, Saúl Hernández a
Juan Antonio Torres. Lo reta a golpes.
“Hijo de tu puta madre” gritó al director de
dossieren las oficinas del C-4 ante Fidel Bañuelos
vocero de la SSPE y escoltas del Secretario.
*“Le informaré de lo sucedido al gobernador”,
prometió, Gustavo Zabre al columnista.
Juan ANTONIO TORRES.
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SAUL HERNANDEZ |
JOSE REYES BAEZA |
El director de la Cipol, Saúl Hernández Ruiz, fuera de sí, amedrento y amenazó de muerte al editor del portal, dossier, Juan Antonio Torres, cuando éste se encontraba en las oficinas del C-4, donde sería atendido por el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Gustavo Zabre Ochoa.
Los hechos se registraron el pasado sábado 27 de los corrientes, en las oficinas del vocero de dicha dependencia, Fidel Bañuelos, quien se convertiría en un testigo involuntario, al igual que varios escoltas, del desencuentro que sostendrían, quien esto escribe y el referido funcionario policíaco, el mismo, que fuera de sí, amenazaría en varias ocasiones al periodista. Y lo retaría a golpes.
El mediodía transcurría sereno, con un cielo nublado y un frío que hacía sentir su presencia.
Fidel Bañuelos, por fortuna en ese momento se encontraba revisando algunos documentos personales y al mismo tiempo poniendo en orden los periódicos del día.
-“En unos minutos te atiende el jefe, nomás termina de atender unos asuntos y le pasas”- terciaría Fidel al periodista.
Justamente, cuando charlábamos de las incidencias de la elección interna del PAN entre Pablo Cuarón Galindo y el ex edil de la capital del Estado, Carlos Borruel Baquera, así como de la toma de protesta del precandidato del PRI, César Duarte Jáquez, que se realizarían el pasado domingo, haría acto de presencia Hernández Ruiz.
Hizo el ademán, de que pretendía ver a su jefe, Gustavo Zabre, para luego aparentar regresarse a su oficina.
Pero no lo hizo así. Ya venía dispuesto a hacerse “respetar”, hacer sentir “su autoridad” ante el incómodo e inesperado visitante.
Esperó, como aguardan las fieras para someter a sus presas, el momento oportuno para enfrentar cara a cara al columnista, quien ya se había ocupado en varias ocasiones de su labor al frente de la Cipol.
-“Has estado publicando puras pendejadas de mi persona y te vas arrepentir-“soltaría de su ronco pecho Saúl Hernández.
-“Ese es tu sentir no el mío-“respondería quien esto escribe.
-“me estas ligando con la gente de la Línea y eso es mentira”-
- Esa es tu versión, no la mía.
-‘’Te voy a romper la madre para que no inventes tantas pendejadas”-
-¿Que esperas para hacerlo aquí? ahora que estas, en tus dominios-
Fidel Bañuelos observaba el desenlace de tan inesperado encuentro entre el policía y el periodista.
Varios escoltas de Gustavo Zabre, que estaban apostados en las inmediaciones de dichas oficinas no perdieron detalle de lo que ahí vieron y también escucharon.
-“te voy a partir tu madre”- lanzaría una vez más, la temeraria advertencia a su interlocutor.
Hernández, con las quijadas apretadas, la mirada torva, sus ojos se clavaban como puñales en la humanidad del periodista. No dejaba de acariciar las cachas de su pistola, fajada sobre su cintura, obviamente para intimidar y amedrentar al columnista.
Cuando, ya me disponía a dejar la oficina que estuvo a punto de erigirse en un ring, porqué ya me esperaba mi anfitrión, Gustavo Zabre, Fidel Bañuelos me indicaría:
-“Te espera el jefe, que le pases”- me indicaría amable el vocero, tratando de que la sangre no llegara al río, o al menos a las oficinas de la SSPE.
Antes de retirarse convertido en un enérgumeno, soltaría una afirmación más que, lo exhibiría tal cual es:
-“Hijo de tu puta madre”-
-“La tuya”, le contestaría, ya con la sangre caliente el reportero por tal agravio.
Se detuvo unos segundos para aseverar:
-“Pinche periodista muerto de hambre”-
-Como si tú hubieras nacido en pañales de seda”- alcanzaría a decir quien esto escribe.
Para demostrar su hombría y su valor como policía, antes de abandonar dicho recinto, desafiante lanzaría una más:
-“aquí te espero para darte en la madre y demostrártelo”-
El secretario de Seguridad, ya esperaba al periodista, molesto, apenado, por el incidente que había protagonizado su irrespetuoso subordinado.
“Me apena que esto haya ocurrido, y que Saúl se meta en más problemas, cuando tenemos gravísimos problemas de violencia, inseguridad, en los cuales tenemos que apoyar al jefe-Reyes Baeza- quien para eso nos puso aquí”.
-“Por fortuna, tengo testigos de calidad, como el propio Fidel y algunos escoltas que se dieron cuenta de los agravios, las amenazas que me hizo, tu educado colaborador”-
-“No te preocupes, yo conozco de mucho tiempo a Saúl y sus arrebatos, pues se deja llevar por los hígados y no por el cerebro, y ahí lo corroboraste, con todo lo que te dijo, que es grave, y por tal motivo le informaré al gobernador para que tome cartas en el asunto, y el próximo martes tu tendrás una respuesta por lo ocurrido”- se comprometería el alto funcionario ante el visitante.
Ya más relajado, trataríamos el asunto que nos llevó a visitar dichas instalaciones del C-4.
Minutos después el reportero, abandonaría las instalaciones, donde minutos antes estuvo a punto de morder el polvo, en los dominios del citado policía.
Palabras más, palabras menos, así se suscito el incidente entre Saúl Hernández, responsable de la Cipol y Juan Antonio Torres que no deja de ser grave y preocupante para el periodista, su familia y sus colaboradores que por lo general, siempre me acompañan, aunque ese pasado sábado, no estuvieron conmigo para constatar la educación, la cultura, el florido léxico que distinguen al jefe de escoltas del jefe del Ejecutivo Estatal, José Reyes Baeza Terrazas, quien le brindó la confianza y el apoyo para velar por la seguridad de la ciudadanía y de las personas honestas y no hacer gala de su pistola y charola para imponer tristemente…. la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón
Señor Gobernador, usted tiene la palabra para proceder contra este corrupto y turbio elemento.
Independientemente del correctivo que usted pueda aplicarle, yo por mi parte acudiré ante otras instancias de gobierno, si me doy cuenta que es solapado y tolerado, pues sus aseveraciones y advertencias no se deben dejar pasar así como así, sabedor de cómo se las gasta y como actúa, Saúl Hernández Ruiz.
POSDATA…. Con mayores datos seguiremos dando a conocer todo lo negro del ex profesor de música….