C O N T R A P O D E R
*Reyes Baeza: 6 años después, acabado por el narco
*“A puñaladas iguales llorar es cobardía”: Juan Blanco
*Patricio impondrá el poder de veto a reyesbaecistas.
*Flor María Vargas, cabildea su nombramiento con Quezada
Juan ANTONIO TORRES

El poder se acaba. Se diluye como agua entre las manos.
El inexorable devenir del paso del tiempo que nada, ni nadie detiene, una vez más cobra vigencia entre los gobernantes, que hoy con más pena que gloria están dejando las riendas de la administración estatal.
Justamente dentro de dos meses el actual jefe del Ejecutivo Estatal, José Reyes Baeza Terrazas habrá cedido los bártulos a su próximo sucesor, César Horacio Duarte Jáquez, quien el pasado 4 de julio derrotó de manera aplastante a su adversario político, el panista, Carlos Marcelino Borruel Baquera.
Reyes, de quien la lupa social esperaba un trabajo destacado en lo político y en lo social a su paso por el gobierno del estado en sus diferentes rubros, tomando como base la labor destacada que habría realizado al frente de la comuna de la capital del estado, hizo esperar mucho, tal vez demasiado, sin embargo, la realidad, la triste realidad superaría en los hechos tangibles, las enormes expectativas que se tenían del hombre oriundo de Delicias sobre todo, lo que tiene que ver con el rubro de seguridad pública que, para su desgracia sería su talón de Aquiles como nunca antes en la historia del vasto estado.
Pocos esperarían que la entidad norteña que le tocó gobernar del 2004 al 2010, se convertiría en el estado más violento del territorio mexicano, que superaría ampliamente a otros puntos de la geografía nacional, como Sinaloa, Michoacán, Baja California, Tamaulipas, Guerrero, entre otros, que en tiempos pretéritos superaban ampliamente a Chihuahua, que se ubicaba como un punto del país, tranquilo, donde la violencia, derivada del narcotráfico no había alcanzado niveles donde el terror, el desasosiego, se apoderaran de patrimonios, vidas y de las propias autoridades.
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Desde la instalación de su amigo, José Raúl Grajeda Domínguez, al frente de la recién creada Secretaría de Seguridad Pública Estatal, se vaticinaban malos resultados en dicha área tan medular en el tránsito de toda administración estatal. Reyes fiel a sus amigos, le cumpliría hacerlo un “súper secretario” que tenía poder de mando en los ceresos, auténticas “bombas de tiempo”, las direcciones de tránsito, y además el manejo de un policía como la Cipol que con el correr de los meses y los años, sería infiltrada hasta la médula por el poder corrosivo del narco y el crimen organizado.
Poco después, con más pena que gloria, dejaría los controles, el ex “gordo cop” también orgullosamente deliciense, para cederlos a un personaje lúgubre, torvo que ni tenía el perfil de un policía de carrera, ni los conocimientos como Javier Torres Cardona, reconocido en el bajo mundo como “el nanis”. No figuraban en su palmarés grandes cosas, pero para su buena estrella, si tenía el más importante requisito: era amigo, amigo del inquilino del Palacio de Gobierno.
Más que suficiente para ser ungido en calidad de Secretario.
Con eso se cubrían tantas deficiencias de un tipo sin escrúpulos, sin discurso, sin moral, eso sí, con muchos apetitos voraces, y gustos refinados por las bebidas espirituosas, y por la cacería de “pericos blancos” que abundan entre la maña. Y desde luego por el billete.
-Todo eso lo aprendió a su paso por la subdirección de Gobernación Municipal y en Tránsito- donde también cobró, gracias a su mecenas, llamado Reyes.
Usted sabe, caro leyente para darse valor y “combatir” con uñas y dientes las mafias del hampa organizada que, pululan lo mismo en las urbes, que en la sierra.
La fuga del capo, Crispín Humberto Borunda Cárdenas, sacaría de la nómina estatal a Torres Cardona, y en forma paralela le permitiría hacerse de una buena tasada de billetes verdes, que le donarían los integrantes de La Línea, cártel de la droga, al que pertenecía dicho narcotraficante nativo del ilustre pueblo de Satevó.
Cero y dos de sus amigos más cercanos y leales le habían quedado mal, pésimamente mal, si se me permite el término.
Menos de dos años que llevaba en el poder, la revista Mercurio XXI, en la cual nos desempeñamos como director regional, nos dimos a la tarea de publicar un amplio reportaje del clima de inseguridad y de violencia que ya empezaba a sacudir a autoridades y gobiernos, y que pocos apostaban a que se gravaría a niveles alarmantes, sin paralelo.
La portada de aquella edición, cimbró como no lo había hecho ninguna otra publicación de manera punzante, critica. Desde el mismo encabezado decía todo: “Reyes Baeza, rehén del narco”. La revista de circulación nacional hizo una amplia edición de la misma que se distribuyó estratégicamente en los puntos más importantes de la entidad a partir del 15 de junio del 2006, menos de dos años antes de que el flagelo del desasosiego y la violencia pusiera en jaque a toda una administración estatal y a muchas a nivel municipal y de que las ejecuciones cobraran su carta de adopción y llegarían a sumarse por miles desde el 2008 hasta nuestros días… tristemente.
“Por las vísperas se ven los días”, dice el viejo refrán, en aquellas fechas dábamos cuenta de los homicidios del regidor panista, Alonso Baeza López, el 30 de abril del 2005, así como de Hugo Estrada, comandante de la AFI, el 8 de junio. Cinco días después, era ejecutado, el número dos, de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Chihuahua, Edmundo Fernández Corral. Antes de que se extinguiera dicho año, el 21 de diciembre, las balas asesinas del crimen organizado le cegarían la vida al titular de la Agencia Estatal de Investigación, José Antonio Torres Durán. Cinco días después, Ignacio Sánchez Ruiz, un policía de todas las confianzas del gatillero de cabecera del ex gobernador, Patricio Martínez, Vicente González García, era silenciado con un torniquete de púas en el cuello, encobijado y con un macabro mensaje sobre su cuello, en el que se leía, “Feliz Navidad”, dedicado a sus familiares y a sus lugartenientes. El 25 de enero del 2006, Sergio Dante Almaraz, líder estatal de Convergencia y abogado penalista, era también asesinado. 4 meses después, el 2 de mayo era ejecutado, Juan Carlos Jagou García, quien se desempeñaba en la dirección administrativa de la Junta de Aguas. Juan Carlos era hermano gemelo de José Antonio, éste a su vez, compadre del mandatario estatal, José Reyes Baeza. ¿Por qué el asesinato? ¿Traición? ¿Ajuste de Cuentas?
En ese amplio trabajo reporteril, dábamos testimonio de lo que observaban y puntualizaban, importantes actores políticos como Fernando Álvarez Monge, Mario Tarango, Sergio Granados Pineda, José Chávez Aragón, Oviedo Baca García, y Eduardo Valles, entre otros, quienes ocupaban puestos destacados en el PAN, PRI, dentro del aparato de gobierno del estado, en el Supremo Tribunal de Justicia, y en el campo del derecho.
El tercer secretario de esta administración, Víctor Valencia de los Santos, sin tener también el perfil para ocupar dicha responsabilidad, asumiría tan difícil responsabilidad en medio de tanto descrédito, no solo para la administración estatal, sino sobre todo para la SSPE que no daba pie con bola ante el índice delictivo que para el 2008, 2009 y lo que va del 2010 alcanzaba cifras de asesinatos, levantones, secuestros, sin precedentes en la historia de Chihuahua.
Un altísimo costo político debió pagar el exmadracista, que lo dejó al margen de alzarse con la candidatura por la presidencia municipal de Ciudad Juárez, quedando en manos del empresario, Héctor Murguía Lardízabal, quien fiel a su costumbre llevaría a feliz puerto dicha nominación.
Para cerrar con “broche de oro”, el régimen en turno, otro de los amigos, de Reyes Baeza, se haría cargo de la SSPE, Gustavo Zabre Ochoa, quien en los meses que lleva al frente, no ha hecho nada trascendente, más que aparecer en los medios de prensa, para hacer declaraciones insulsas, pero nada que ver con aprehensiones o capturas de bandas delictivas o de algún capo importante.
Zabre nada de muertito ante el panorama de asesinatos, ejecuciones por aquí y acullá, para que meterse en las patas de los caballos, cuando lo mejor es que otros se avienten los tiros fuertes con los capos de La Línea o El Chapo Guzmán, que desde hace por lo menos tres años se pelean la plaza a sangre y fuego, teniendo como testigos presenciales a Reyes Baeza y Felipe Calderón.
En su toma de posesión, el primero de octubre del 2004, Baeza Terrazas decía sus correligionarios reunidos por miles en el Gimnasio “Manuel Bernardo Aguirre”: “vamos a hablar lo necesario y a escuchar mucho, pues sin el aval de los hechos, las palabras son vacías; la ciudadanía quiere acciones concretas y respuestas inmediatas, nuestro compromiso es el trabajo y la eficacia, nuestro gobierno será de soluciones”…..
Ni duda cabe que nuestra portada, con mucho tiempo de antelación, oteaba lo que le sobrevendría a Chihuahua menos de dos años después, Reyes Baeza, sus escuderos en la SSPE y en la Procuraduría de Justicia del Estado, no sabían, ni se imaginaban en las peores de sus pesadillas, el baño de sangre, las ejecuciones masivas, el asesinato de presidentes municipales, un sinnúmero de comandantes de la extinta Policía Judicial del Estado, periodistas, funcionarios de la PGJE, el fusilamiento de narcos, las extorsiones como nunca a empresarios por protección que se agolparían con el transcurrir del régimen en turno.
Mucho menos, las amenazas directas al jefe del Ejecutivo del Estado- que le provocarían la parálisis facial que todavía hoy mantienen lacerado el rostro amarillento, cenizo de Reyes- a la propia titular de la Procuraduría, Patricia González Rodríguez, quien a cinco años y diez meses de su arribo a dicho encargo, ha resentido en su enflaquecida humanidad, los estragos de la violencia, de la intranquilidad y la cual terminaría divorciada del abogado y juez, Javier Pineda Arzola, quien aprovechó este maremagnum para sacudirse para siempre a una dama con la cual procreó un hijo que también se tuvo que alejar de las tierras chihuahuenses para evitar hasta donde sea posible un atentado contra su vida que por fortuna no ha ocurrido.
No se imaginaban Reyes y sus incondicionales, los bombazos terroristas que sacudirían a Ciudad Juárez, que hoy por desgracia para los que tuvimos el privilegio de ver la luz primera en esa frontera, ya no es más la pujante urbe fronteriza de antaño, dinámica, fuerte, con un crecimiento económico y un desarrollo que todos le envidiaban, casi seis años después luce esa ciudad como un páramo, donde prevalece la ley del más fuerte, del más sanguinario, del más sañudo, mientras las autoridades y el gobierno se ven rebasadas por el hampa organizada, concretamente por dos cárteles de la droga: La Línea y El Chapo Guzmán, que han puesto en jaque a Reyes, al propio Ejército, a la Policía Federal Preventiva, no se diga de las corporaciones municipales, que solo se concretan a recoger cadáveres de narcos, sicarios, soldados, federales, policías, y desde luego de mucha gente inocente que ha caído abatido por el mensaje letal de las R-15 disparadas sin la más mínima pizca de sensibilidad humana para intimidar a la población y al gobierno, independientemente de su filiación partidista y el nivel del mismo.
Para nadie es un secreto que desde hace por lo menos un año Reyes Baeza, si por él fuera ya hubiera renunciado al encargo que ganó a toda ley en las urnas, porqué el tejido social, el imaginario colectivo que sufrago por su proyecto político en el 2004, le otorgó el voto mayoritario.
Minado en su salud, en su credibilidad, en su imagen de gobernante, por los pobres resultados que en materia de seguridad ha rendido, en buena medida por qué los funcionarios que impuso no tenían el perfil, y en una sola palabra, algo que se requiere para enfrentar este flagelo: cojones, agallas, empero si nunca las tuvo, el propio mandatario estatal, que podrían resolver sus cancerberos en la PGJE y en la SSPE, poco, muy poco, más bien nada….
La ciudadanía ya desde hace por lo menos dos años, ya le había impuesto un triste mote a lo que queda de Baeza Terrazas, “el tibio” que también desde esta tribuna, desde hace por lo menos cuatro años habíamos utilizado para referirnos a un hombre, a un funcionario, a un político, que creyó que con los narcos se concilia, cuando lo que deben hacerse, son pactos inconfesables, no escritos, pero que en los hechos se tienen que tejer. No son algo nuevo o inédito, que no hayan hecho con antelación sus predecesores, Patricio Martínez, Francisco Barrio, o su tío, Fernando “el católico” Baeza Meléndez.
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| PATRICIO MARTINEZ |
CARLOS BORRUEL |
Reyes, dejó crecer a las dos bandas criminales que hoy se disputan a plena luz del día el control de las plazas más importantes, Ciudad Juárez y Juárez, y lamentablemente, hoy los chihuahuenses sufren los embates de esta lucha encarnizada que quien sabe cuando irá a concluir… o quien le pondrá un hasta aquí.
Soñador, eufórico, en su primer informe de gobierno en octubre del 2005 ante miles de chihuahuenses, subrayaba Reyes Baeza: “estamos superando el clima de impunidad, es tiempo de mirar con optimismo el porvenir”.
Tres años después la terca realidad, le golpearía el rostro y su espigada humanidad con toda crudeza, y su discurso quedaría en simplemente eso, palabras, retórica, demagogia, que hoy para desgracia de Chihuahua se han convertido en letra muerta…..EN CORTO…. EN CORTO….EN CORTO… El ex gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez ya prepara su lista de recomendados para ser instalados en la administración estatal duartista, que en dos meses empezará escribir su propia historia, y obviamente de los personajes que no son gratos a los ojos del ex titular del Ejecutivo Estatal y entre estos figura en primer lugar, el actual secretario de Finanzas, Cristián Rodallegas Hinojosa, a quien no puede ver ni en pintura. Rodallegas le profesa igual adoración a Patricio desde hace un buen rato. Como luego se dice, “se odian con odio jarocho.”Habrá que ver si el gobernador electo, César Duarte se deja mangonear por Martínez García a la hora de escoger a sus funcionarios de primer nivel, a su staff de primera mano…..***** A nivel municipal, la tristemente célebre, Flor María Vargas, ex vocera del Ichicult, anda haciendo reuniones, juntas con los artistas, recopilando firmas para que Marco Quezada, el alcalde electo, la haga la titular del Instituto de Cultura del municipio, que hoy encabeza, Luis Eduardo Ibánez.. Vargas fue protegida durante mucho tiempo por el “premio nacional de periodismo”, Jaime Álvarez Jiménez, sin olvidar que Flor María fue durante un breve tiempo “refugio de las bajas pasiones” del ex guerrillero, perdón, ex asaltante de bancos, llamado Francisco Javier Pizarro y ex director de El Diario. Jorge Carrera Robles, responsable del Ichicult la tuvo que despedir hace cosa de tres años, porque pretendía figurar más que el propio titular y además porque en su afanes protagónicos, grilló a medio mundo, lo que fue la gota que derramó el vaso y a la sazón, su vergonzosa salida. Hoy cobra en la Secretaría de Educación y Cultura por obra y gracia de Guadalupe Chacón quien se apiadó de su famélica humanidad….*****
POSDATA…… Al ex edil de Chihuahua, Juan Alberto Blanco Zaldívar, hace cosa de tres años, en una portada de la revista, dossier plus, lo pusimos como “Sepulturero del PAN”, tituló que nadie creyó que con el paso de los años se fuera a dar en los hechos. Hoy más de tres años después, la realidad que golpeó con un severo revés político a los panistas nos da la razón para desgracia de los del blanquiazul, y para beneplácito de los tricolores…..El empresario de las pizzas le dio el tiro de gracia no solo a las huestes de AN, sino al propio ex candidato a gobernador, Carlos Borruel, quien ya lo había traicionado meses atrás, cuando se reunió con el priista, César Duarte, en un conocido restaurante de la localidad. No sólo ese café que se tomaron los dos políticos propiciaría la derrota de Borruel y Toño López, sino toda la podredumbre que dejó a su paso, Juan Blanco por la presidencia municipal. Blanco con esa jugada perversa le pago con la misma moneda a Borruel. Aquí cabe el dicho aquel de que “a puñaladas iguales, llorar es cobardía”. Ojala y esa lección la haya aprendido el ex residente de la Dale……
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CESAR DUARTE Y JUAN BLANCO |
