|
*César Duarte, convence con hechos
*Presentan a Reyes Baez
a en Michoacán.
Juan ANTONIO TORRES |
 |
| CESAR DUARTE |
Más allá de las fanfarrias, el confeti y el incienso que pudiera haberse generado al arribar a su primer año de labores, el mandatario estatal, César Duarte, ha convencido hasta sus más agudos detractores, no solo con su retórica y su discurso, sino con hechos contundentes en varios planos, destacando los rubros de la seguridad pública, la educación y la obra carretera.
Pocos, muy pocos esperaban lo que aterrizó en 365 días el parralense.
Y no era para menos, Duarte Jáquez había recibido en circunstancias por demás aciagas y lamentables la administración estatal de manos de su antecesor, José Reyes Baeza, que hay que decirlo con todas sus letras, la lupa social, al mismo tiempo que anhelaba el relevo de mandos en Chihuahua, también imploraba al cielo que el hombre que acababa de tomar los bártulos del poder, sacara a los chihuahuenses del marasmo de la violencia, de la crispación social, de la pérdida de fe en las autoridades en todos sus niveles.
César, sabía con mucho tiempo de antelación, antes de que Reyes le cediera la estafeta, que la empresa de gobernar un estado donde se estaba perdiendo precisamente la gobernabilidad, era una tarea que implicaba más allá de toda la voluntad y entereza de un político investido de poder, también de graves peligros, y por qué no decirlo, de perder la vida en su afán de revertir el convulsionado estado de cosas que se vivían en el estado más extenso del territorio nacional.
No había de otra.
Y César, el hijo ilustre de Parral, tuvo como luego se dice, agarrar el toro por los cuernos. Hacerle la faena a los flagelos del narcotráfico y el crimen organizado que habían puesto de rodillas al gobierno de su predecesor.
El gobernador, tuvo que hacer uso de todas sus habilidades para involucrar al gobierno de Felipe Calderón, así como al responsable de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general secretario, Guillermo Galván Galván, y al titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna, para enfrentar a dos bandas criminales la del Chapo Guzmán, y la de su archi-rival, Vicente Carrillo Fuentes, que en su pugna por hacerse del control de las plazas más apetecibles de la entidad, Ciudad Juárez y la capital, Chihuahua, le habían cobrado la vida a más de 5 mil personas, abatidas por los ajustes de cuentas, llamadas narco-ejecuciones.
Duarte, sabía que sus conciudadanos, le prendían veladores a todos los santos para que la pesadilla de los crímenes a plena luz de día y en los lugares más visibles a manos de los sicarios se fueran disipando de la faz de Chihuahua para siempre.
La promesa de pasar a la historia como el gobernador que le devolvió el orden a Chihuahua había sido la principal prenda que exponía públicamente al tomar posesión de la Primera Magistratura el pasado 1 de octubre ante sus gobernados, El César de Parral.
Y de los dichos a los hechos.
Era un clamor generalizado que para acometer una empresa de ese tamaño, el gobernador echado para adelante en su premisa de devolverle el sosiego y la tranquilidad a los chihuahuenses, requería del perfil de un funcionario que más allá de los conocimientos técnico-jurídicos, que son necesarios en esta lucha, también necesitaba conocer el modus vivendi y por supuesto el modus operandi de los delincuentes, pero sobre todo que tuviera las agallas, para vivir bajo el acecho y el acoso de sicarios y narcos dispuestos a todo; a ofrecer dos alternativas a los policías:
Plata y plomo.
Carlos Manuel Salas, nombrado como el flamante Fiscal General del Estado, se sacaba la rifa del tigre, que tendría que sacrificar lo más preciado que tiene un hombre en el ejercicio de su quehacer de impartir y procurar justicia: su familia y desde luego, la tranquilidad.
Que no tienen precio.
César Duarte, no podría, ni debería el mismo error, si quería llevar a feliz puerto su promesa devolverle la tranquilidad a Chihuahua.
No podría dejarse llevar por la filia para elegir a sus colaboradores en el área de seguridad, sabido el craso error que había cometido Baeza Terrazas, al escoger a los responsables de la Procuraduría de Justicia y la recién creada, Secretaría de Seguridad Pública en manos de Patricia González Rodríguez y José Raúl Grajeda Domínguez, respectivamente; ambos sus condiscípulos de la Facultad de Derecho.
Salas, un personaje ya valorado en varias tareas policíacas, no era precisamente un amigo muy cercano del gobernador, pero sus cartas credenciales lo acreditaban para acometer una tarea de esa magnitud.
No eran pocos los chihuahuenses que dudaban de que la dupla, Duarte-Salas, fuera a presentar con el devenir de los días y los meses, buenas cuentas en el área de seguridad pública, habida cuenta del estrepitoso fracaso de todos los funcionarios que habían desfilado por las dos dependencias antes citadas a manos de improvisados servidores públicos en funciones de policías, sobre todo, Patricia González, Javier Torres Cardona y Gustavo Zabre, amigos cercanos de Reyes.
Poco a poco empezaron a caer bandas de secuestradores, extorsionadores y multi-homicidas, a los que se les tendría que aplicar todo el peso de la ley; la prisión vitalicia o la cadena perpetua; armas necesarias para meterles miedo a toda esa ralea de hampones sin escrúpulos o entrañas, para quienes quitarle la vida a seres inocentes, es pecata minuta.
Las cifras y los números de lo hecho en ese rubro ya ha sido ampliamente informado por los medios de comunicación antes del Primer Informe y luego de haber sido presentado por el titular del Ejecutivo Estatal.
Nadie puede poner en tela de duda lo que el primero de octubre presentó ante la opinión pública en el rubro de seguridad pública, César Duarte.
De que todavía hay muchas inercias que combatir, de que hay muchas deficiencias en el aparato de Justicia y prevención del delito ni quien lo discuta, de que el marasmo de la violencia todavía sigue cobrando vidas de malos e inocentes, es materia de todos los días y de que no se puede tapar el sol con un dedo en ese contexto, es también una verdad de a kilo.
Decía, Duarte Jáquez, en su mensaje a los chihuahuenses el pasado primero de octubre, que: cuenta la palabra, y cuenta más cuando la avalan los hechos…….
Y razón no le falta.
Lo volvió a repetir con voz alta y clara, el gobernador:
“El poder es para poder… y no para no poder”
 |
| REYES BAEZA |
EN CORTO……EN CORTO….. EN CORTO…..
El ex gobernador de Chihuahua, Reyes Baeza, ya fue presentado por el líder del CEN del PRI, Humberto Moreira, en la entidad purépecha de Michoacán, como secretario regional del tricolor, tras defenderse de los ataques a que lo han sometido tanto el dirigente del PRD, Jesús Zambrano, así como el secretario del Trabajo, Javier Lozano. Esta es la primera aparición pública de Baeza por estas latitudes, en donde en poco más de un mes habrán de llevarse a cabo las elecciones constitucionales para elegir gobernador, 113 alcaldes y renovar el Congreso del Estado. Se supo que el ex mandatario de Chihuahua, tendrá que visitar Michoacán por lo menos una vez por semana para ir constatando los avances de la campaña partidista del candidato tricolor, Fausto Vallejo, que parece ser, podría recuperar para las huestes del PRI el gobierno del Estado que desde el 2000 está en manos de los perredistas……
POSDATA
Para los escépticos de que el gobernador, César Duarte está haciendo su chamba en el contexto de la inseguridad pública y de que va en rumbo correcto a un año de su mandato constitucional. Le paso un dato que usted caro leyente, podrá corroborar. Si usted recuerda, el año pasado, en la ceremonia del Grito, justamente cuando estaba a 15 días de que entregara los hilos del poder, Reyes Baeza, todas las festividades para tal efecto se suspendieron debido a la violencia sin paralelo que prevalecía en el estado, Solo en Juárez se llevó a cabo tal evento ante no más de 200 personas, pero en el resto de los municipios fue cancelado. Un año después, en los 67 municipios se realizó tal festividad, lo que habla de que se respira una mayor confianza en las autoridades estatales que encabeza precisamente, César Duarte. Recuerda usted cuanta gente habrá concurrido a dicha festividad presidida por Reyes, y cuanta acudió con el parralense. La respuesta es que hubo mucha más gente con Duarte que con Baeza Terrazas…..