Contra poder

Fecha: 17-08-11

*El Diego y sus influencias entre
  ministeriales y municipales.
*Patricio y “Chito” Solís, padrinos de
Alejandroel cabezónSaénz.
*Carlos M. Salas y sus baños de pureza 

Juan ANTONIO TORRES

 

Chito Solis

"El Diego" José Antonio Acosta
Patricio Martínez

 

 

                                       La captura de El Diego” José Antonio Acosta Hernández, a manos de efectivos de la Policía Federal Preventiva y la Secretaría de la Defensa Nacional, ciertamente resultó uno de los mejores golpes asestados al crimen organizado por parte del gobierno de Felipe Calderón.
                                        Ni quien lo dude. Ni quien no deje de reconocerlo. Salvo los ciegos que nunca quieren ver.
                                        Un peligroso sicario, perteneciente a la banda de Vicente Carrillo Fuentes, hermano menor del extinto, Amado, “El Señor de los Cielos” a quien se le atribuyen más de mil 500 ejecuciones en el estado de Chihuahua. Por lo menos.
                                        Lo que pocos se han atrevido a señalar es que Acosta Hernández, en el pasado sexenio sangriento de “El TibioJosé Reyes Baeza, nadie se atrevió a detenerlo, cuando se sabía que era uno de los lugartenientes de La Línea, el brazo ejecutor del Cartel de Juárez.
                                       Pedro Sánchez Arras, alías El tigre, oriundo de Ahumada, Gonzalo García, apodadoel chaloy desde luego, Juan Pablo Guijarro, alíasEl Mónicotodos ellos, pertenecientes al mismo grupo delictivo-La Línea que desde el 2008 pelean a muerte por el control de la plaza de Ciudad Juárez y Chihuahua en contra de la banda de Joaquín  Archibaldoel chapo” Guzmán, jamás fueron perseguidos por policías municipales adscritos a Juárez y Chihuahua.
                                   Justamente cuando eran “autoridad” en la convulsionada fronteriza ciudad, José Reyes Ferriz, y Carlos Borruel Baquera en esta capital.
                                  Ninguno de los dos, tuvieron los tamaños para haberse aventado un tiro de ese tamaño. Sus perfiles no daban para tanto. Eran más suavecitos.
                                   Sus jefes policíacos, jamás intentaron ponerles una mano encima, so pena de que sufrieran las consabidas represalias por atreverse a “molestarlos”.
                                   Y qué decir de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, que comandaron reyesbaecistas puros, entre los que destacaron, José Raúl Grajeda Domínguez “el choche”, Javier Torres Cardona, y Gustavo Zabre.
                                     Los tres recibieron la instrucción de no meterse en broncas, pues se reportaban mensualmente con el alto mando que despachaba en el Palacio de Gobierno.  Además, la entonces procuradora, nativa del municipio serrano de Bocoyna, Patricia González Rodríguez, sabía de la existencia de los tres peligrosos sicarios y también se dejó querer por las buenas atenciones que en efectivo le prodigaron hasta que sus enemigos, del Cártel de la Federación, que encabeza, “El ChapoGuzmán  levantaran de su despacho a su hermano, Mario Ángel, y terminaran por ejecutarlo al verse traicionados por proteger a “los linieros”, como se les conoce en el argot policíaco.
                                   Teniendo en cuenta estos negros antecedentes de dicha banda, no deben sorprender las declaraciones que emitiera el Fiscal General del Estado, Carlos Manuel Salas, a los pocos días de la aprehensión de El Diego, ocurrida el 29 de julio, en Colinas del Sol, al norte de la ciudad de Chihuahua, en contra de su antecesora, Patricia González, en el sentido de que nunca hizo nada por detenerlo, cuando era justamente parte de la Policía Ministerial.
                                     La declaración del abogado, no debe sujetarse solo al ámbito policíaco, sino que tuvo un trasfondo más político, pues si bien es cierto, es que la ex abogada de los chihuahuenses no hizo nada por qué sus elementos lo pusieran tras las rejas, lo cierto es que los comentarios tuvieron un destinatario más prominente, que jugó un papel más relevante en la administración pasada: José Reyes Baeza.
                                      Lo que muchos se preguntaron cuando hizo tales señalamientos, es que si los hizo motu propio y con la anuencia del jefe político de la entidad, César Duarte Jáquez, el mismo que meses atrás había hecho una declaración dura, tronante, en contra de su predecesor, al decir que “había recibido el peor Chihuahua de la historia” y si esto le agregamos la filia que ha manifestado abiertamente por Patricio Martínez, quien se le ha colgado literalmente en todos los eventos públicos relevantes, aprovechando los reflectores de los medios, y desde luego que Reyes, ya no quiere sacar la cabeza, so pena de que el “fuego amigo” le llueva en su milpa.
                                       Lo que nadie le ha espetado a Salas, es que antes de la captura de “El Diego”, este sicario se la pasaba en los antros de su predilección, siempre custodiado por pistoleros, quienes tripulaban camionetas y vehículos de reciente modelo armados hasta los dientes para hacerles frentes a los que se atrevieran a ponerle una mano encima al empoderado jefe.

 

José Reyes Baeza
Patricia Gonzalez

 


                                      ¿Sabría Carlos Manuel Salas, que José Antonio Acosta, era un asiduo cliente del drive-inn La Hacienda, propiedad de Arturo Cretín Castillo, hermano de Alberto, el actual secretario de Economía de la administración duartista.
Y obvio de La Cervecería. Los policías municipales y estatales nunca lo veían.
Era muy común que entre los parroquianos que ahí departían, en La Hacienda seguido tenían que abandonar ese lugar, pues los meseros les anunciaban que: “iba a llegar El Diego” y que por tal motivo se deberían de retirar, pero, como un gesto de “buena gente” de parte de dicho matón, las cuentas las cubriría el mismo”. Y ese detalle no pasó una sola vez, sino una buena cantidad de veces.
                                        ¿Y por qué los efectivos de la Policía Fiscal nunca se atrevieron a capturarlo? 
Acaso, por qué estaban en la nómina de dicha célula criminal o por qué trabajaban encubiertos para dicho sicario, aprovechándose de la charola que se les proporcionaban desde dicha corporación policíaca.  ¿Será cierto que cobraban en las dos partes?
                                         Carlos Manuel Salas escupió para arriba cuando acusó con índice flamígero a Patricia González Rodríguez y lo más seguro es que dicho escupitajo terminó también por caerle en la cara, al ignorar cómo se las gastan sus elementos. Viéndole la cara al Fiscal General.
                                           En este mismo contexto de aprehensiones y complicidades entre narcos, sicarios y autoridades, pocos saben que el extinto ex comandante, de la Policía Ministerial Alejandro Saénz Hernández, apodado “el cabezón” quien fuera ejecutado el pasado 23 de julio,
había sido uno de los policías consentidos del ex gobernador, Patricio Martínez García y desde luego del ex procurador, José de Jesús Solís Silva.
                                           Saénz Hernández, era uno de los asesinos a sueldo, que siempre cumplía al dedillo las instrucciones que le marcaba su jefe inmediato, el también desaparecido ex comandante, Vicente González García, brazo derecho de Solís Silva.
                                           Además de realizar dichos trabajos a sueldo, para congraciarse con el mandatario y el ex procurador, “El cabezón” les conseguía a los dos ex funcionarios, “damas de compañía”, que por lo general atendían en un racho por las cercanías de Ahumada, donde se presume tiene una de sus múltiples propiedades, Martínez García.
                                            Los dos sicarios caídos en desgracia. Uno muerto, Alejandro Sáenz, y el otro capturado por efectivos del Ejército y la PFP, José Antonio Acosta, tuvieron dos padrinos en común en el sexenio antepasado: Patricio y Chito.
“El Diego” fue tan buen escolta de Solís Silva, que lo premió haciéndolo comandante adscrito a la codiciada plaza de Juárez, en aquellos tiempos, cuando todo era bonanza y no había tanta sangre.
                                         Saénz Hernández a quien se le atribuye el homicidio del reconocido médico, José Luis Ortiz Martínez, registrado el pasado 19 de julio, se “ofrecía” para hacer trabajos de ejecución por precios módicos, mismos que por lo general nunca dejaban quejas de sus clientes.
                                            Y Saúl Hernández Ruiz, el hombre de todas las confianzas de Reyes Baeza, ¿Qué nexos o vínculos habría tenido con estos personajes siniestros?
                                             ¿Sera cierto que además de recoger los maletines cargados de dólares, también daba instrucciones de quien deshacerse, fueran policías estatales o municipales.
                                              ¿Qué tanto habrá “cantado”, José Antonio Acosta en contra del ex gobernador, José Reyes Baeza, Patricia González Rodríguez,  y desde luego en contra de Saúl Hernández Ruiz.
                                             De acuerdo a una fuente de la Sedena, el expediente negro de El Diego, habría salpicado tanto a Reyes, y a la misma ex procuradora, que difícilmente tendrán oportunidad de regresar a la administración pública, salvo que el gobierno federal cambie de color, pues de lo contrario, tendrán que pasarla todo un sexenio en la inopia, inhabilitados por su pasado turbio que tiene que ver con el crimen organizado…….

 

Carlos Manuel Salas

 

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