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*El dedazo de Ebrard por Mancera en el DF.
*Felipe Calderón y su dedazo por Wallace.
*Tras 1er debate, consolida ventaja Vázquez Mota
*La sequía y hambruna vulneran imagen de CDJ
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MIRANDA WALLACE |
MIGUEL ANGEL MANCERA |
Las paradojas de la política, o los contrasentidos del PRD y el PAN en el DF.
Los panistas y los perredistas son muy dados a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, esto en relación a sus viscerales críticas por la forma como el Partido Revolucionario Institucional ha elegido tradicionalmente a lo largo de su devenir histórico, sus candidatos a los diferentes puestos de elección popular, no se diga el caso del aspirante presidencial, Enrique Peña Nieto, al ungir a sus abanderados como candidatos de “unidad”.
Lo que desde luego en el léxico de los partidos de oposición se señala con índice flamígero como candidatos palomeados por literalmente, el dedazo.
Sin embargo en aras de conservar sus cotos de poder en los comicios para relevar como jefe de Gobierno a Marcelo Ebrard Casaubon en el Distrito Federal el próximo primero de julio, o por lo menos no perder su feligresía política, los perredistas y los panistas están recurriendo a los mismos métodos que critican entre las huestes del tricolor.
Pero vayamos por partes.
En la nominación de la valiente activista social, Isabel Miranda de Wallace, el PAN que encabeza el chihuahuense, Gustavo Madero Muñoz, decidió imponerla como su abanderada para intentar suceder al perredista Marcelo Ebrard, pasándose por el arco del triunfo los procedimientos democráticos de los cuales siempre se han jactado los azules, a la hora de seleccionar a sus candidatos.
La sorpresiva maniobra política que desde luego fue orquestada por el huésped de Los Pinos, Felipe Calderón, generó escozor y molestias visibles entre militantes distinguidos que estaban más que apuntados para contender por el apetecible espacio de poder que representa el DF, entre los cuales se señalaban al reconocido delegado de la Miguel Hidalgo, Demetrio Soldi de la Tijera, así como al director de la Conagua, José Luis Luege Tamargo, como los más destacados en ese instituto político, independientemente de la diputada federal, Gabriela Cuevas y la asambleísta, Mariana Gómez del Campo, quienes como las novias de rancho se quedaron vestidas y alborotadas.
La jugada de elegir a la no panista, Isabel Miranda de Wallace, tiene varias aristas sobre las cuales habría que destacar por lo menos cuatro de ellas:
1.- Que en el Partido Acción Nacional quien lleva las riendas del poder, y quien toma las decisiones tiene nombre y apellido: Felipe Calderón Hinojosa.
Habrá que recordar como hizo a un lado grotescamente al senador Marko Cortes Mendoza para imponer como candidata a gobernadora por Michoacán a su hermana mayor, Luisa María Calderón Guadalupe Hinojosa.
2.- Tristemente, los suspirantes panistas antes mencionados, se dieron cuenta que poco tenían que hacer frente al prestigio bien ganado de la respetable activista que se ha erigido en un ícono de la lucha social contra la delincuencia organizada y la impunidad y que en un bastión perredista como es el DF, donde el PAN apenas alcanza un 14% del electorado, muy lejano a los porcentajes de votación del partido del sol azteca que desde 1997 gobierna dicha entidad.
La tirada de Calderón y su operador, Gustavo Madero, es que si bien es cierto que no van a ganar los comicios para relevar a Marcelo Ebrard, por lo menos le quiten los votos suficientes al PRI y al PRD, los dos partidos con las mayores posibilidades de ganar la contienda.
3.-La virtual candidata del PRI al DF por segunda ocasión, Beatriz Paredes Rangel, tendrá como adversarios a dos personajes que carecen de la imagen de “políticos cuajados” si se da por descontado el hecho de que el ex procurador del DF, Miguel Ángel Mancera, será ungido este fin de semana como el abanderado de “las izquierdas”, con la venia de Marcelo Ebrard y el peje, Andrés Manuel López, sin haber pertenecido nunca al PRD, mucho menos al PT.
4.- La valiente y reconocida, Isabel Miranda de Wallace, quien aceptó la candidatura en charola de plata, debió haber meditado una y otra vez para tomar tan trascendental decisión en su vida como sumergirse en los pantanosos terrenos de la política que le ocasionaran sin duda alguna un altísimo costo en su imagen personal y en el trato que reciba de los medios de comunicación, los partidos políticos, la clase política y el tejido social, que hasta ahora le han dado un lugar especial, quien sabe que ocurra después de su paso efímero por esta candidatura-
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FELIPE CALDERON |
MARCELO EBRARD |
5- Los personeros azules que se quedaron en la orilla, todos sin excepción salieron ganando. Perdiendo ganaron. En su momento tendrán sus puestos de consolación por haberse disciplinado a las órdenes emanadas, no precisamente del CEN del PAN, sino de Los Pinos, donde despacha, el hijo desobediente, el natural de Michoacán, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
En lo que respecta a la virtual imposición de Miguel Ángel Mancera como el candidato del PRD, vale la pena acotar algunos hechos que ponen en un predicamento la franquicia del PRD-DF.
Entre los militantes como entre las bases del PRD, día con día crece la irritación ciudadana por la sola posibilidad de que el registro del partido se convierta en una franquicia al mejor postor.
Irónicamente, Miguel Ángel Mancera podría convertirse en el candidato a la jefatura de Gobierno, sin darse de alta como militante.
La tácita negativa del ex procurador a hacerse perredista, contrasta en mucho con la militancia efectiva de otros cuadros que se la han jugado por el partido y que buscan la nominación, como son los casos de Martí Batres, la carta más sólida del perredismo y la diputada, Alejandra Barrales.
La inminente decisión a favor de Mancera, además de observarse como un dedazo al estilo de los priistas justamente de Marcelo Ebrard confirmará la desarticulación del PRD del DF y probaría su existencia solo como un aparato de control y de acarreo de votos y no como una estructura de organización de las bases.
La decisión a favor de Mancera y no por un candidato de probada militancia perredista ubicaría en su justa dimensión entender que el PRD en el DF solo anda en busca de quien gane las elecciones, y no quien represente en su esencia los intereses más genuinos de los perredistas.
El ex procurador, Mancera, carece de toda formación política y social, cuando sus fortalezas se insertan en la práctica del derecho y en la burocracia del poder, y que podría ser adalid de la izquierda una vez que su ex jefe político y amigo, le opere el dedazo a su favor.
El problema más serio de Mancera, es su reticencia a afiliarse al PRD, frente a sus contendientes que con todos sus defectos y errores se la han jugado por el PRD. El asunto no tiene que ver mucho con cuestiones de militancia, sino con la decisión de las cúpulas, de las élites que controlan el partido en el DF- Ebrard y López Obrador- para decidir una candidatura, no en función de quien represente los intereses de la citada organización, sino de quien gane las elecciones capitalinas.
Podría subrayarse que en esta coyuntura definió el PRD su condición de franquicia al servicio de las tribus en el ejercicio del poder.
La jugada política de Marcelo Ebrard se sujeta en dos poderosas razones:
Por primera vez el PRD enfrenta la posibilidad de perder su hegemonía desde 1997 en la capital de la República, cuando Cuauhtémoc Cárdenas, arrasó en dichos comicios. Luego, López Obrador haría lo propio ante el panista, Santiago Creel Miranda y finalmente, Marcelo Ebrard dio cuenta fácilmente de la priista, Beatriz Paredes Rangel en el 2006.
El hecho de que las huestes del PRD piensen en la posibilidad de entregar las riendas del poder, tiene sus referentes en un pasado reciente:
Cuando era priista, Ebrard, en 1988 perdió las elecciones locales, pero como priistas salinista, recuperó el dominio de la ciudad para el PRI aplastando al PRD cardenista. Luego al renunciar a las filas del PRI por la derrota de su amigo, Manuel Camacho Solís, en la selección del candidato presidencial en 1993 a favor del extinto sonorense, Luis Donaldo Colosio.
En ese inter, Ebrard anduvo dando tumbos. Infructuosamente intentó crear un partido y no lo logró y terminó aliándose al PRD cuando debió declinar a la candidatura a la jefatura de Gobierno del DF en el 2000 a favor de López Obrador.
Haciendo memoria, en el 2006, Marcelo Ebrard no era cuadro efectivo del PRD, pero sí, era el único que podría ganar las elecciones para ese partido.
Tristemente, a lo largo de su sexenio, como jefe de gobierno, Ebrard nunca se ha podido entender con los perredistas puros; así pues debe entenderse el despido humillante del entonces secretario de Desarrollo Social por las críticas al reconocimiento de Ebrard a la administración de Felipe Calderón, no obstante la orden terminante de López Obrador de no hacerlo públicamente.
Ese puede interpretarse como un manotazo del jefe de Gobierno en contra del PRD capitalino y en forma paralela como la primera señal de que la candidatura perredista a la jefatura de gobierno para la actual coyuntura electoral, se haría en función de los formas o los protocolos tricolores del dedazo y no a partir de esa candidatura como una oferta de ética política del PRD a sus potenciales electores.
En el 2006 el dedazo de López Obrador a favor de Ebrard derrotó al otro aspirante perredista, Jesús Ortega Martínez, cuya tribu controla el CEN del PRD.
La futura elección del jefe de gobierno tendría algunos escenarios ya repetidos del 2006, entre otros los siguientes:
Ebrard le ganó al panista, Demetrio Sodi y a la priista, Beatriz Paredes Rangel, la última la virtual candidata para los comicios del primero de julio. De ahí la decisión del jefe de gobierno del DF de violentar todos los discursos perredistas y aplicar en el DF una elección de Estado para que no pierda su delfín Miguel Ángel Mancera, por qué en el DF para desgracia de los perredistas podría darse una restauración del reinado tricolor.
Los temores a perder el control y el poder del gobierno en la ciudad de México, han llevado a Ebrard a recuperar su transformación priista y operar su sucesión al viejo estilo priista, por eso despidió a Batres del gobierno, cuando se atrevió a criticarlo abiertamente, por eso también quiso poner como candidato al ex rector de la Unam, Juan Ramón de la Fuente, y por eso negoció con López Obrador la candidatura presidencial a cambio del dedazo en el DF.
La peor pesadilla que quisiera sufrir el ex priista, es entregarle el gobierno del DF al odiado PRI.
La paradoja para Ebrard es que la fuerza del PRD la constituyen los propios perredistas, aunque el jefe de Gobierno les imponga al no perredista, Miguel Mancera.
Habrá que esperar si los del sol azteca se comportan como los priistas y aceptan sumisamente el dedazo que se ve venir………….************
Tras el primer debate sostenido entre los tres aspirantes panistas a suceder a Felipe Calderón, se puede deducir que Josefina Vázquez Mota consolidó su ventaja frente a Ernesto Cordero, quien se definió como el candidato de la continuidad y el ex secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, quien se pronunció por un cambio de estrategia en la lucha contra el crimen organizado. “menos balas y más inteligencia” fue una de sus propuestas a los panistas y adherentes. El ex secretario de Hacienda, intentó debatir con la ex diputada federal y jefa de la bancada panista en la Cámara de Diputados, pero ésta no entró en esa dinámica y lo ignoró para no darle cancha.
POSDATA……
Los temas de la hambruna y la sequía le pegaron muy duro en su imagen personal e institucional al mandatario estatal de Chihuahua, César Duarte, quien tuvo que soportar el fuego amigo que le dispararon caricaturistas, comentaristas de la radio y la televisión como el propio, Víctor Trujillo, en su papel de Brozo, el payaso tenebroso, quien fiel a su estilo, sarcástico y venenoso ridiculizó al nativo de Balleza. Nada que pudiera sorprender al gobernador, quien sabedor de los tiempos político-electorales que se acercan, tomó las cosas con calma, pero eso sí, dando instrucciones precisas para que sus colaboradore s se pusieran las pilas y atender con la mayor rapidez a las etnias de la serranía, que tristemente ven como los apoyos de las instituciones oficiales se pierden misteriosamente en el camino y nunca llegan a sus emproblemados destinatarios. De que hay hambre y sequía, ni quien lo dude, pero de eso a que haya suicidios masivos de los raramúris, hay un mar de diferencia. Una falacia de falacias, diría el asesor de Comunicación Social de Gobierno del Estado, Guillermo Terrazas Villanueva.