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*¿Logrará imponer el dedazo Calderón?
*Marco Quezada, sin Reyes, está perdido
Juan ANTONIO TORRES |
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ERNESTO CORDERO |
FELIPE CALDERON |
Tras la sorpresiva muerte del ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño Terrazo, acaecida el 4 de marco del 2008, el inquilino de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, no le quedó otra alternativa, más que poner todas las fichas en su apuesta llamada, Ernesto Cordero Arroyo, el ahora secretario de Hacienda de la administración federal.
Desde luego, que no ha sido fácil construir, o mejor dicho pavimentar el camino de quien al principio del actual sexenio, fungía en calidad de subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, bajo las órdenes de Agustín Carstens.
Luego, poco más de un año después, el 14 de enero del 2008 sería designado secretario de Desarrollo Social, y de ahí saltaría para ocupar la actual responsabilidad a partir del 9 de diciembre del 2009.
Sin embargo, para la mayoría de los observadores políticos, la candidatura de Cordero Arroyo no ha logrado cuajar a pesar de que las posiciones privilegiadas que le ha puesto en charola de plata, su amigo, el hijo desobediente, natural de Michoacán.
Un año como subsecretario, dos más como el responsable de los programas sociales del gobierno federal, año y medio a cargo de las Finanzas Públicas del gobierno federal, lo que suma en total cuatro años y medio en el gabinete, tiempo suficiente para que cualquier funcionario público, hubiera consolidado un sitio envidiable entre los aspirantes presidenciales.
Lamentablemente, a Cordero, de poco, de muy poco le sirvieron tales espacios de crecimiento y desde luego de lucimiento, en aras de lo que estaría en juego a mediano plazo.
Por si fuera poco lo anterior, ha tenido en su favor, la presentación en sociedad el pasado domingo, primero de mayo en la sede del PAN, junto con otros seis aspirantes, manifestaciones de apoyo, cargadas de gobernadores y alcaldes y ni así, prende su candidatura.
En reiteradas ocasiones Ernesto Cordero, se ha visto obligado a manifestar su deseo de ocupar la Presidencia de la República, porqué su grupo de asesores de medios de comunicación, se lo han pedido, ante lo que ha sido evidente:
Su precandidatura no convence ni a los mismos panistas.
No son pocos, los analistas políticos que desde hace más de un año, coincidían en subrayar que al encargado de las finanzas de este país, le faltaba ambición para acometer un proyecto de esta envergadura, sobre todo cuando está de por medio refrendar en las elecciones presidenciales a un candidato surgido de las filas del blanquiazul.
Da la impresión de estar entre los precandidatos, no por ambición propia, sino por la voluntad del presidente de la República, que lo instaló en una dependencia que es una poderosa plataforma de lanzamiento, si se sabe aprovechar.
Tristemente no se ha visto hasta hoy, la determinación, la energía política para dar la pelea con el vigor que se requiere, primero a sus adversarios panistas y luego a los de “afuera”.
Para desgracia de su patrocinador principal, el huésped de Los Pinos, el funcionario favorito del Presidente Calderón, no se le han visto las agallas, los tamaños para lanzarse a las arenas de la política, no obstante que su jefe y amigo le puso en charola de plata la precandidatura.
Y esto lo han reflejado las encuestas que se han publicado en diversos medios de comunicación nacionales.
Dos anti calderonistas, el senador, Santiago Creel Miranda, y la diputada federal, Josefina Vázquez Mota, figuran en primero y segundo lugar respectivamente, mientras que, Ernesto Cordero, se le ubica en el quinto o sexto lugar, atrás incluso del gobernador de Jalisco, Emilio González Marqués, y el secretario de Educación, Alonso Lujambio.
En dado caso que no cuaje la jugada calderoniana, cuál será el plan “B” acaso, sacarse de la chistera la candidatura de Alonso Lujambio, quien también para su mala suerte, el posicionamiento de este en las encuestas, es tan malo como el titular de Hacienda.
El escenario pues, no es nada halagüeño para los panistas, se agravó, con el craso error cometido por Calderón, al propiciar que su partido destapara -por utilizar una palabra del argot priista- a siete aspirantes presidenciales, cuando con cuatro de los cuales no lleva una relación cercana y no sabe qué hacer.
La puja por la candidatura panista rumbo a los comicios presidenciales del 2012 no podrá excluir ni al senador incómodo, Santiago Creel, como tampoco, a la todavía coordinadora de la bancada pànista en San Lázaro, Josefina Vázquez Mota, y entonces, tendrá que suceder lo que nunca se hubiera imaginado, o esperado, Felipe Calderón: el dedo del michoacano tendrá que apuntar hacia otro rumbo, hacia otro establo, aunque tenga que dejar a su delfín llamado, Ernesto Cordero, vestido y más que alborotado.
Entonces podría surgir lo que en otras ediciones hemos dicho, que la candidatura presidencial blanquiazul recayera en una nominación ciudadana.
¿Juan Ramón de la Fuente? o ¿José Woldenberg?
Y Ernesto Cordero Arroyo, podría ser crucificado en el primer “delfinicidio” del que se tuviera memoria en México.
¿Ocurrirá tal desaguisado?
POSDATA.
No son pocos, los que saben de política, y que han seguido el desenvolvimiento del edil tricolor de Chihuahua, Marco Adán Quezada Martínez, a casi diez meses y medio de haber recuperado la alcaldía para la causa del PRI, quienes han coincidido en el hecho de que tras la defunción política del ex mandatario estatal, José Reyes Baeza, el alcalde oriundo de Cuauhtémoc, quien le debe la candidatura a su compadre caído en la desgracia en los tiempos que corren, se ha perdido en la opacidad, timorato, y con un quehacer político y administrativo que ha caminado en la mediocridad, ya no se diga por los funcionarios “de lujo” que tiene a su lado, sino porqué la obra pública y de servicios no se ven por ningún lado. Para desgracia, de El Chapo Quezadillas, ya no está en el Palacio de Gobierno, Reyes, ahora despacha, César Duarte, que si bien es cierto, que no le ha escatimado apoyos y recursos de índole variopinta, la realidad, es que Quezada, no tiene el carisma, ni el equipo que tuvo Baeza Terrazas, y en los hechos esto se traducido en pocos, logros, y magros resultados. No es lo mismo tener a un compadre en el Palacio de Gobierno que lo cobije, que a un gobernador, que lo mastica, pero no lo traga……..
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MARCO QUEZADA |
REYES BAEZA |