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*Graciela Ortiz; sus desplantes y latrocinios
en la secretaría de Gobierno.
*Las “orejas” de Saúl Hernández en Policía.
*“Cesaré a quien no obedezca órdenes”; CD.
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“Genio y figura hasta la sepultura”, reza un viejo adagio popular y este le queda como anillo, a la tristemente célebre ex secretaria general de Gobierno, Graciela Ortiz González, durante los poco más de 15 meses que estuvo al frente del segundo encargo más importante del incipiente régimen de César Duarte.
La recientemente nombrada secretaría de Elecciones del CEN del PRI, por conducto del dirigente de ese instituto político, Pedro Joaquín Coldwell, con la venía del virtual aspirante presidencial, Enrique Peña Nieto, dejó, fiel a su estilo, su negra e indeleble huella, para no perder la costumbre, de actuar como ave de rapiña por donde posa sus afiladas garras.
Ya sea como un zopilote o buitre.
Como cuando estuvo al mando de las dos secretarías- Educación y Fomento Social- en el sexenio de su mecenas, Patricio Martínez, sin olvidar su paso por el Comité Directivo Estatal del tricolor, Ortiz González, dependencias oficiales, en las cuales también dejó muchos daños políticos y latrocinios al por mayor.
Y le doy datos para que vea cómo se las gastó durante su fructífera gestión- obviamente para ella y sus compinches- la despótica y arrogante dama, en la secretaría de Gobierno, oficina en la cual para acceder a ésta, tenía más filtros, que el propio Cisen, o la Siedo, como si se tratara de una destacada figura política o una valiente mujer policía, pero para su desgracia, ni una cosa, ni la otra.
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SAUL HERNANDEZ RUIZ |
RAUL AVILA IBARRA |
Pues bien, con motivo de su cumpleaños, Ortiz González, el pasado 19 de noviembre, haciendo valer su poder y su autoridad, solicitó de la Dirección de Relaciones Públicas, meseros, mesas, manteles, vasos, y desde luego los cubiertos para agasajarse como es debido, con la promesa de que luego serían devueltos tales enseres de uso doméstico, propiedad de la administración estatal.
No se sorprenderá, usted querido leyente, si le platico que hasta la fecha no ha regresado nada. Y ni quien la obligue a cumpla con su palabra, mucho menos ahora que despacha como la responsable de la Secretaría de Elecciones, en sustitución del ex gobernador de Tamaulipas, Manuel Cavazos Lerma.
Y eso no es nada, o como decía el extinto, Raúl Velasco, “aún hay más”.
Sucede que se llevó al CEN del PRI a seis guarros que cobraban de la nómina estatal, con todo y vehículos que utilizaban para la seguridad y transportación de la prepotente dama.
Una cherokke blindada, color plata y una Suburban, propiedad de la administración estatal, por allá andan, dando servicio al funcionaria del PRI nacional.
¿Les seguirán pagando a los escoltas que ya no están aquí y de a cuanto es el billete que se les entrega mes con mes.
Graciela Ortiz, antes de irse para asumir nuevas tareas de tipo partidista, literalmente, vació las oficinas, se llevó cuadros, adornos, y hasta la vajilla que ahí estaba, pasó a formar parte de sus activos fijos. La cocina integral que se mandó instalar, no se la alcanzó a llevar porqué estaba empotrada, sino lo más seguro, es que hasta el propio Víctor “el chocolate” Mendoza, su enésimo amasio, la hubiera disfrutado en Majalca, donde tiene varias propiedades, que han hecho los dos lúgubres personajes de la vida pública, con “el sudor de su frente”.
Por pura suerte, se salvaron de los actos de rapiña de Graciela, unos cuadros que son propiedad de su antecesor, Sergio Granados Pineda, que ahí los dejó y que hasta la fecha no ha recogido.
Raymundo Romero Maldonado, quien entró en lugar de Ortiz González, al día siguiente de que tomó posesión de su actual encargo, cuando solicitó café a sus empleados, para el mismo y la gente que a diario tiene que atender, se percató que tasas y cubiertos habían volado, o desaparecido por arte de magia.
Y de Relaciones Públicas, tuvieron que bajarle todo lo que se había birlado, su predecesora y compinches.
Si le afirmo que la ex funcionaria nunca se despidió de sus colaboradores, no le exagero. Mucho menos les dio las gracias. Simplemente, los vio, como Dios ve a las liebres:
Chiquitos y orejones.
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CESAR DUARTE |
FELIX GUERRA |
La ex secretaría de Gobierno, se pasó por el arco del triunfo a quien contrataba para sus servicios de seguridad personal. Así pues, quien fungió como su escolta personal, el comandante, Mario García, un ex policía, que había servido como, guardia del ex procurador de Justicia, Jesús José Solís Silva, en los tiempos de Patricio Martínez García.
No obstante que este personaje contaba con antecedentes por demás turbios, y que pesaban en su contra, acusaciones de robo de armas y equipo, Graciela Ortiz, siempre lo tuvo a su servicio. Pésele a quien le pesara.
Como no podía meter a sus parientes a trabajar en la ubre estatal, para evitar los señalamientos de nepotismo, hace poco, a través de un programa televisivo de la cadena de Tv Azteca, puso a cobrar a su hija, Diana Páez Ortiz, utilizando prestanombres, y que la prensa no se percatara de los pagos que se le hacían a su consanguínea, mensualmente, desde la Coordinación de Comunicación Social.
Para desgracia de Diana Páez, la balconearon amablemente, los colegas César Cruz y Edgar Prado, de la columna entrelíneas, quienes la felicitaban por el arranque del citado programa, que se había su presentación en el hotel Fiesta Inn, lo que provocaría la furia de la número dos de la nomenclatura estatal, quien los mandó llamar a su despacho para “jalarles las orejas” y no fueran tan obvios, pues lejos de hacerle un favor a su hija, la exhibieron ante los ojos de los demás periodistas que no quieren ni tantito a la ex colaboradora de César Duarte.
Los constructores, Prado y el defeño, Cruz, pidieron disculpas por la pifia y se comprometieron a no volver a cometer otro craso error de ese tamaño……********
EN CORTO…… EN CORTO……. EN CORTO………
El flamante comisario de la Policía Federal Preventiva y responsable de la Policía Estatal Única, Raúl Ávila Ibarra, quien asumió sus funciones como tal, el pasado 15 de diciembre, tras la vergonzosa salida por la puerta de atrás- de David Rivera Breton- le ha dado un viraje total a como se estaba manejando dicha corporación policíaca, y quien si sale a patrullar la ciudad, a diferencia de su antecesor, que solo se la pasaba en todas las comelitonas y banquetes oficiales que lo invitaban. Ávila, tendrá que seguir barriendo todo lo que huela a corrupción y a nexos con el narcotráfico, so pena de que pudiera llevarse una desagradable sorpresa, y lo más grave; que acortara su estadía en las filas de la administración estatal. Sucede que está durmiendo con el enemigo, sin darse cuenta. Para su desgracia, todavía a más de un año y tres meses que dejó convertida en un muladar dicha instancia policíaca, Saúl Hernández Ruiz, siguen laborando en el C4, varios testaferros del putrefacto ex director de la desprestigiada Cipol, como son los casos de Teresa Ramírez, jefa del área de recursos humanos, Oralia Pinto, identificada como su “secretaría íntima” y Arturo Sandoval, un personero turbio que ejerce como abogado, cuando no se ha titulado como tal. Lo que debe saber y por supuesto, tomar cartas en el asunto, Ávila Ibarra, es que los tres sujetos antes mencionados son orejas del “musiquito” Saúl Hernández, quien estaba más que enchufado con el grupo criminal de La Línea.
¿Será cierto que los tres cobran la cuota al citado brazo ejecutor del Cartel de Juárez y se la hacen llegar a su ex jefe, que desde el primero de octubre del 2010, huyó del estado, poniendo tierra de por medio, en previsión de que pudieran cobrarle viejas cuentas pendientes por no haber cumplido con pactos o acuerdos inconfesables, desde que Hernández Ruiz, trabajara bajo las órdenes del ex gobernador, José Reyes Baeza.
¿Cuánto tiempo más esperará el comisario para echarlos fuera de la corporación que el dirige? …………….*********
Ramón Gardea, el líder indigenista que diera a conocer en días pasados los supuestos suicidios colectivos de tarahumaras en la sierra de Chihuahua, se lo tragó la tierra. No se sabe nada de él.
Se fue de la lengua y le metió demasiado ruido al gobierno del estado, con el asunto de la sequía y la hambruna, que tiene en un brete a los rarámuris. Ojala y no le vaya a ocurrir nada, pues de pasarle un “accidente” las consecuencias, serían terribles para el gobierno de César Duarte, por la proximidad de las campañas electorales para elegir presidente de la República, diputados federalesy senadores…..*************
POSDATA……
Los funcionarios de la administración calderoniana, le hicieron el feo ayer en la gira por la comunidad de Sisoguichi al gobernador, al no presentarse para encabezar el Programa Emergente Alimentario, el titular de la Sedeso, Félix Guerra, a lo que el gobernador no tuvo más que ironizar sobre dicha ausencia: “más vale solo que mal acompañado”…..Dejaron solo al mandatario estatal para entregar despensas, cobijas y costales de papas. Ahí les tronó el chicote el huésped del Palacio de Gobierno a sus colaboradores, Rafael Servando Portillo, Jesús Velázquez de la Coordinación de la Tarahumara y Karina Velázquez, coordinadora del programa Chihuahua Vive”. “Quien no obedezca con las instrucciones que les he dado a todos los funcionarios, lo voy a cesar”, lo que pudo interpretarse como una advertencia para los que trafiquen con los apoyos que se consiguen y que lejos de parar en manos de las etnias, se comercializan para lucro de funcionarios deshonestos……
Fotos por Mario LOPEZ