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dossier CONTRA PODER - Juan Antonio Torres.

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01 de Diciembre
de 2008 

   *“El presidente del empleoFelipe Calderón:
2 años después, colapsado por el fenómeno del secuestro;
la infiltración del narcotráfico y la crisis de inseguridad.             

 

 

                                

FELIPE CALDERON
FELIPE CALDERON DOS AÑOS DESPUES

                                Dos años después…
Felipe Calderón Hinojosa, ha demostrado que no es lo mismo prometer, que hacer efectivas dichas promesas.
Que no es lo mismo autoproclamarse “el presidente del empleo, que cumplirlo en los hechos.
Ya lo dice el viejo adagio; “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”.
Este I de diciembre, el michoacano, segundo hombre de ascendencia panista, que alcanza la Primera Magistratura de la Nación, estará celebrando junto con sus colaboradores más cercanos del régimen calderonista, el haber llegado al primer tercio de su mandato constitucional, por el que los mexicanos lo “eligieron” en julio del 2006.
Y no de manera muy transparente que digamos.
Pero bajo un contexto social y político que tal vez, nunca se hubiera imaginado dos años atrás...
Hoy, para desgracia del Ejecutivo Federal y su administración,  México, se ha convertido triste y lamentablemente en el país, en el cual se cometen el mayor número de plagios en el mundo. En promedio se cometen al año, cerca de ¡450 secuestros!.
A guisa de ejemplo, sobre el delito del secuestro, en la ciudad de Tijuana, tierra en la cual, el cártel de los Arellano Félix, impuso el imperio de su ley durante mucho tiempo, de acuerdo a cifras reconocidas por las propias autoridades, se cometen más de ¡100 secuestros por año!, lo que habla de que se triplicó ese flagelo social.
Por si fuera poco, los cuerpos policíacos, dígase la PGR, o la propia, Secretaría de Seguridad Pública Federal, que comandan, Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna, han sido infiltrados hasta el mero corazón de dichas instituciones encargadas de la seguridad nacional como es, la Siedo.
  Ya sea por la organización de los Beltrán Leyva, o por la banda de Joaquín “el chapo” Guzmán. Además las desavenencias y pugnas, entre autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional que encabeza, el general secretario, Guillermo Galván Galván y Seguridad Pública, son del dominio público.
Son como luego se dice, un clamor popular, que no quiere escuchar Calderón Hinojosa. “La Operación Limpiezapuso al descubierto toda una bien intrincada red de complicidades, entre altos funcionarios de la PGR y capos de los Beltrán Leyva, quienes pagaban hasta ¡450 mil dólares mensuales! por estar al tanto de los movimientos y operativos que se llevarían a cabo en diversos puntos del país.
La banda del Ismaelel mayoZambada hacia lo propio con otros funcionarios de primer nivel de la Secretaría de Seguridad Pública, presuntamente protegidos por García Luna.
Han transcurrido ya dos años del presente gobierno, y Joaquín Archibaldo “el chapo” Guzmán Loera, sigue cabalgando en caballo de hacienda, sin que nadie lo moleste, dejando en evidencia a las autoridades de que “está pagando su derecho de piso” como lo hizo, claro está, con el anterior inquilino de Los Pinos, “el primer marido de la Nación”, Vicente Fox Quesada.
     La inseguridad campea en todo el territorio mexicano, como nunca antes se había visto en la historia de nuestro país. Es más, hasta en entidades, donde nunca antes había aparecido la mano negra del crimen organizado, dejando su fatal huella de sangre, dolor y luto, ya la están padeciendo, como es en el caso de Yucatán, donde aparecieron por lo menos un decena de cadáveres  decapitados.
                             Hecho deleznable que cimbraría a la opinión pública nacional e internacional y que atrajo las miradas de muchos. De propios y extraños, por ser dicha  entidad, una plaza donde no se conocían estas atrocidades ligadas al hampa organizada.
En el contexto económico, poco o casi nada ha logrado aterrizar, Felipe Calderón en beneficio de las clases más depauperadas.
De sus discursos triunfalistas y de cuentas alegres, todos estos, hoy, para desgracia de la mayoría de los mexicanos, son simple y llanamente, letra muerta.
Un decálogo de buenas intenciones.
Calderón Hinojosa, hace dos años pondría la generación de empleos como la máxima prioridad de su gestión económica y social, al puntualizar que “la falta de trabajos, es lo que divide a las familias mexicanas y a las comunidades del país”. Lanzaría entonces el lema central de su campaña: “Me lo propuse y seré el presidente del empleo”.
Los buenos propósitos que se trazaron hace dos años, no han sido suficientes para enfrentar una dura realidad que se empeña en ser más compleja e inasible.
Nuestra economía, lejos de crecer en el altiplano internacional, es hoy mucho menos competitiva y para acabarla de amolar, las inversiones extranjeras no llegan, se contraen o se van a otras latitudes donde se les ofrezcan mejores garantías de seguridad y crecimiento.
De un total de 134 economías analizadas por el Foro Económico Mundial, con sede en Suiza, y que cada año, en Davos, reúne a lo más granado de la política, las finanzas y los negocios de todo el orbe mundial, nuestro país se ubicó en la posición 60 en materia de competitividad; según datos, ha perdido ocho posiciones con respecto al 2007.
Y las causas para que México haya descendido en el escalafón mundial son muy concretas: una fuerte presencia del crimen organizado, riesgo excesivo para hacer negocios por la ola de violencia; falta de profesionalismo y honestidad en los cuerpos policíacos, así como una excesiva regulación gubernamental y deficiente plataforma legal para hacer negocios.
Todos estos datos fueron revelados por dicho foro en su Reporte de Competitividad Global 2008-2009, publicado apenas en octubre pasado.
A su vez, el informe, Doing Business 2009, del Banco Mundial, también da cuenta de que México pierde de manera consistente el atractivo internacional para hacer negocios. En el informe del año pasado, nuestro país, ocupó, el lugar 42: un año después, cayó al sitio 56 de entre 181 economías.
Nada más perdió 14 posiciones.
Para agravar el escenario mexicano en el corto y mediano plazo, como efecto de la desaceleración económica mundial, están disminuyendo los flujos internacionales de inversión al país; en los primeros nueve meses del año, la Inversión Extranjera Directa cayó 21% respecto del mismo lapso de 2007, informó la Secretaría de Economía de México, el pasado 20 de noviembre.
De enero a septiembre se captaron 15 mil 560 millones de dólares, 4 mil 139 millones menos que el monto recibido de enero a septiembre del 2007 que fue de 19 mil 699 millones de dólares.
Según datos del abogado penalista, José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, el delito del secuestro está muy lejos de ser resuelto. Todo lo contrario está ocurriendo en estos días, en los cuales se ven signos muy claros de que estamos ante la tercera gran oleada del secuestro en México y de que los plagios están aumentando.
Los grupos subversivos están cometiendo están cometiendo más secuestros. Presuntamente el EPR, y otros grupos estarían acumulando grandes cantidades de dinero, ya sea para incursionar en grande  en el narcotráfico (como las FARC de Colombia) o para preparar una campaña terrorista de alto perfil con motivo del bicentenario de la Independencia de México y el centenario de la Revolución Mexicana.
El también autor del libro “El secuestro en México” señala que en el 2007, los secuestros de alto impacto denunciados crecieron 33% con relación al 2006, así pues, en los primeros cinco meses del presente año, los plagios aumentaron en forma acelerada en distintos puntos del país.
En Tabasco, durante la administración de Manuel Andrade Díaz, hubo una burda manipulación de los datos, para simular seguridad y eficacia en la procuración de justicia en ese bello estado. Supuestamente no hubo secuestros, aunque si los hubo, según dieron cuenta numerosas notas periodísticas. Pero en el 2007, y sobretodo en el 2008, la situación se ha agravado aceleradamente.
En 2007, oficialmente hubo 10 secuestros en Tabasco, pero hasta el 30 de marzo del 2008, de acuerdos a reportes de prensa, ya se habían cometido 28, y de mantenerse ese ritmo el año podría concluir con mas de 100 plagios, es decir, 10 veces más que el año anterior.
En la capital del país, en el primer cuatrimestre del año habían subido 76% respecto al mismo período del año anterior: De mantenerse la tendencia, al final del 2008, podrían haberse cometido más de 200 plagios de alto impacto.
En el Estado de México, de mantenerse las tendencias del primer trimestre de 2008, el año terminará con 46% más secuestros que en el 2007.
En Baja California, con 23 casos denunciados en el primer cuatrimestre, al final de año habría 70, lo cual significaría un incremento de 250% en relación con el año anterior.
Simplemente en Tijuana, los secuestros se triplicaron desde el 2006, y se cometen más de 100 por año.
Los plagios se están perpetrando en lugares inesperados, antes apacibles. Tal es el caso del municipio de Los Cabos, Baja California, de gran importancia turística y con una población que no sobrepasa los 180 mil habitantes. Simplemente ahí no ocurrían secuestros y de pronto, en 2007, hubo nueve. Es decir debe tratarse de la localidad con más plagios en el mundo: 50 por cada millón de habitantes.
Un hecho es ineludible: El número real de secuestros es superior al de los denunciados. Según la PFP, en el DF no hubo 112 secuestros en el 2007, como consta con base en las denuncias ante la procuraduría capitalina, sino 481; en el Estado de México, en realidad hubo 347 en total frente a 52 denunciados.
Ante la nueva oleada de secuestros, dos hechos adicionales son motivo de alarma. Por un lado esta la negociación que mediante intemerdiarios el EPR mantiene con el gobierno federal; negociación que era secreta hasta que la denunciamos y se tuvo que volver más o menos pública.
Ante la negociación el EPR, negó que negociara con el gobierno y mucho menos “en lo oscurito”.
La reacción es lógica, pues el capital político del grupo terrorista se finca en la intransigencia y la “pureza” revolucionaria. Pero esa pureza no es tan pura, asevera el investigador.
El gobierno se equivoca al negociar con terroristas. Y peor aun con unos que ni remotamente están dispuestos a deponer las armas. No va a resultar de ello nada bueno para el país, y  sin en cambio un fortalecimiento del grupo subversivo.
Es falsa la disyuntiva entre negociar y aplastarlos. Pues de debe aplicar la ley a todo aquel que la transgreda. Punto. Nos oponemos a toda acción ilegal y criminal para combatir el delito. Así como condenamos el secuestro, condenamos las detenciones ilegales, las desapariciones forzosas e involuntarias, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales o la toma de familiares como rehenes.
Se nos dirá que no se puede, ni se debe combatir con represión a los problemas sociales y que “la violencia solamente engendra mayor violencia
Pero veamos las supuestas raíces sociales del terrorismo y en general de la delincuencia. Existe una cantidad abrumadora  de evidencia que demuestra  que no hay tal determinación económica social del crimen: Ni el nivel de desarrollo de un país, ni el índice de desarrollo humano o de marginación.
Ni el índice Gini, o grado de desigualdad en la distribución del ingreso, ni el grado de carestía, ni el ritmo de crecimiento de la economía o el desempleo explican las diferencias en la incidencia criminal entre jurisdicciones  o en diferentes momentos.
La pobreza no es la raíz del terrorismo, fenómeno universal que ha alcanzado a las naciones más ricas.
Los terroristas en su gran mayoría tampoco son pobres, sino que se encuentran por arriba de la media de ingresos. “el pobre” de Osama Bin Laden, apenas tiene una fortuna de 300 millones de dólares.
Por lo que hace al trillado y equivocado aforismo de que “violencia solamente engendra violencia” es demasiado obvia la refutación. Pero hay que repetirla: si lo contrario, -la no violencia- impidiera la violencia, esta hace mucho que no existiría, pues la inmensa mayoría de quienes la sufren, ni siquiera intentan hacer uso de su derecho natural a defenderse.
No, lo que genera violencia, lo que envalentona a los terroristas y a los criminales  en general, es la no resistencia, la omisión, del Estado en su función y las políticas claudicantes de apaciguamiento y negociación de la ley.
Pedir que ante el delito violento el Estado,-quien tiene el monopolio de la violencia legítima, no reprima equivale a instaurar la ley de la selva y garantizar la impunidad de los violentos
Es pues el país que está dejando Felipe Calderón Hinojosa a dos años de su llegada al poder.
Y lo que nos espera, con la crisis económica de la cual apenas se están sintiendo sus efectos en su primera etapa.
Habrá que esperar que los asaltos, los secuestros, los robos se disparen con el regreso de millones de inmigrantes mexicanos que sean devueltos por las autoridades del vecino país del norte, una vez que asuma la Presidencia, Barak Obama el venidero 20 de enero.
Y ¿que hará el presidente del empleo con estos mexicanos?, que lo más seguro es que no tendrán en que emplearse en su país, por la falta de oportunidades para llevar lo más elemental a sus familias.
Ya lo dicen por ahí, “de buenas intensiones está empedrado el cielo

 

 

 

 

 

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