04 de Febrero de 2009
Roberto Lara ya siente la lumbre en los aparejos
César Duarte, acusa golpe tras caída de Javier Garfio
El pasado anchondista de Luis Carlos Campos.
Defienden lo indefendible, Corral y Jáuregui,
Ya lo dice un viejo adagio;une más la complicidad, que la amistad.
Y esto le queda como anillo al dedo, a la estrategia de defensa que ha desplegado la cúpula del Partido Acción Nacional, a favor del defenestrado, diputado local, Roberto Lara Rocha, acusado de varios delitos, cuando fungía en calidad de director de Atención Ciudadana, en la pasada administración del no menos vituperado, ex edil, Juan Alberto Blanco, su mecenas en el pasado trienio.
Los del blanquiazul, quienes también son demasiado proclives a ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, acusan, también una desmemoria, cuando es conveniente a sus intereses partidarios, e ipso facto se auto llaman “perseguidos políticos”, para evitar la acción de la justicia por sus tropelías, empero, se olvidan que en tiempos pretéritos, Francisco Barrio, en un exceso de poder, envió a la cárcel a Ismael Palma, quien en aquel entonces fungía en calidad de secretario del Ayuntamiento de Guachochi, tan sólo porqué le descubrieron papelería oficial en la cual hacía proselitismo político por el PRI.
Sin chistar, el tristemente célebre ex gobernador de Chihuahua, “Pancho” Barrio, -quien pasaría a la historia, por el mayor número de crímenes de mujeres-feminicidios- ocurridos en la entidad que en aquellos tiempos “gobernaba” gracias a la mano generosa del ex presidente, Carlos Salinas y a los buenos oficios de sus cabilderos de lujo que lo instalarían en el palacio de Gobierno, Diego Fernández de Cevallos y Luis Héctor Álvarez, los ardillones, por aquello de que no salían de Los Pinos,- puso en la cárcel a Palma y estuvo recluido en prisión no unos días, sino casi ¡nueve meses! para demostrarles a sus adversarios, quien tenía el sartén por el mango.
Que no le temblaría la mano para demostrarles a afines y contrarios quien tenía el poder.
De esos lamentables excesos de autoridad en los cuales cayó Barrio Terrazas-1992-1998- llamado el Ayatola de Chihuahua, por aquello de que “hablaba con Dios”, los panistas, los ignoran olímpicamente por así convenir a sus intereses, como también la brutal represión en contra de los ejidatarios de Monterde; de esos lamentables hechos los seguidores de Manuel Gómez Morín no se acuerdan, mejor dicho no se quieren acordar.
Sin embargo, cuando uno de los suyos, es llamado a cuentas para que responda por los presuntos delitos de los cuales está señalado, en este caso, el legislador local, Roberto “el percherón” Lara Rocha, los blanquiazules se rasgan las vestiduras y acusan a sus contrarios-Reyes Baeza, Patricia González y Fernando Rodríguez Moreno, de orquestar un linchamiento político en su contra, cuando también no precisan que las acusaciones por turbios manejos, surgieron de una lucha intestina entre panistas, que se disputaban el poder de una nominación a una diputación, entre el ex regidor, Eduardo Mendoza y su contra parte, Roberto Lara, quien en aquellos ayeres repartía el pastel y muchas despensas entre líderes de colonias, desde la titularidad de Atención Ciudadana, que a la sazón se convertirían en su clientela electoral.
La historia por todos conocida es que Blanco inclinaría la balanza por su fiel escudero, cerrándole el camino a la postre, a su acérrimo antagonista, Eduardo Mendoza, quien luego llevaría a cabo, el dicho aquel de que” la venganza se debe servir en un plato frío”, sacando a relucir toda la cloaca de la administración pasada de Juan Blanco, que hoy también lo tiene en la picota.
A un paso de la cárcel, desde luego, si se los amarran los que hoy, hoy ostentan la autoridad, para dar golpes de autoridad a los pillos, así tiñan de azul su sangre. Ya lo dicen por ahí, ¡a los enemigos justicia a secas!
Blanco y Lara, Lara y Blanco, están hermanados por la misma vena de la corrupción.
Hoy, desde todas las trincheras y los diversos foros, los panistas acogen bajo su protección a un connotado miembro del Yunque, Roberto Lara, el otro es su colega, Jorge Espino Balaguer, a quien pretender hacer aparecer como una víctima de los embates del régimen reyesbaecista, y de sus colaboradores, desde las diferentes instancias de la administración estatal, sin olvidar del poder legislativo.
Sabedores de que el desafuero de Lara Rocha va en serio, y que existen elementos constitutivos de delito, en los cuales incurrió en los buenos tiempos de su jefe y amigo, Juan Blanco Zaldívar, los diputados locales, federales, senadores de la vasta entidad nuestra, como de otras latitudes, asumen una actitud de reto, de desafío en contra de quienes osen en cuestionar la “honorabilidad” del impoluto integrante del Congreso del Estado.
Ya lo decíamos líneas arriba, si bien es cierto que Fernando Álvarez Monge, no es el gran amigo de Lara Rocha, integrante de la cofradía de Juan Blanco, a la que no es muy afecto, como tampoco, el propio senador, Gustavo Madero Muñoz, o en su defecto, el dirigente estatal del PAN, Cruz Pérez Cuéllar, los tres “cómplices involuntarios”, deben de solidarizarse con uno de sus correligionarios caído en desgracia, que ya no siente lo duro sino lo tupido.
Que “ya no quiere queso, sino salir de la ratonera” dirían otros, en la cual se encuentra arrinconado, a consecuencia de sus apetitos voraces con tal de coronar con éxito, sus ambiciones políticas, primero la diputación local, y es muy probable, andando el tiempo,-la alcaldía- si es que libra el grave escollo del desafuero, y por ello, apela al apoyo de personajes de aquí y de afuera, incluso de aquellos, quienes ahora ya no son nada, más que una pálida referencia política, venidos a menos, como son los casos del “ahijado más querido” de Barrio Terrazas, el ex senador, Javier Corral Jurado, y su homólogo, César Jáuregui, quienes con tal de alcanzar sus objetivos una diputación por la vía plurinominal, se han convertido en defensores oficiosos de un funcionario deshonesto, que tiene como premisa superior la consecución del poder, así sea por encima de sus propios principios doctrinarios.
Ya no se diga pisoteando a sus mismos compañeros de partido y qué decir de sus adversarios partidarios. !Ah¡, pero ellos, si son unas damas de la caridad, adoradores de la vela perpetua, que no roban, toman prestadas las cosas; no incurren en acarreos, entre ellos lo llaman, movilizaciones; no se alcoholizan, degustan bebidas espirituosas; no tienen amoríos con otras mujeres, lo que pasa es que la moral se les distrae; ellos no huelen sus excrecencias generadas por la corrupción, tal vez sean de Venus o Martes, marcianos pues.
En fin, cuestión de enfoques y desde luego de semántica.
Lo cierto es que llama la atención, que un icono del panismo como es el caso de Luis Héctor Álvarez, ex presidente nacional de PAN, ex edil de Chihuahua,- recientemente homenajeado en la capital del país-, no obstante la alharaca y polvareda que han levantado los panistas con los negros expedientes de Blanco Zaldívar y su fiel escudero, Roberto Lara Rocha, no se haya tomado la molestia y mucho menos el tiempo de alzar la voz a favor de ambos personajes, que presumen de su inocencia y de que les tienen miedo los priístas-a los dos- porque les ven piernas de jinete; a uno para la gubernatura y al otro para la presidencia municipal de Chihuahua, que dan por un hecho consumado que lo lograran.
Se vale soñar, ni quien se los niegue. Luis H. Álvarez, les tiene repulsión.
Sin saber que ellos mismos han cavado su tumba política por sus evidentes amoríos con la corrupción, la podredumbre, y sino ahí están sus ex compinches, Ernesto Reyes y Armando Acosta, quienes los han evidenciado de forma contundente, pese a que los traten de defender, diputados sin escrúpulos, como el mismo, Miguel Jurado Contreras, apodado “la llorona” por sus lloriqueos plañideros, frente al secretario de Gobierno, Sergio Granados Pineda, y quien llamara “mugrosos empresarios” a ambos hombres de negocios, en plena tribuna del Congreso del Estado, cuando le negaron la aprobación de la cuenta pública a su querido amigo, Juan Blanco, quien en el ejercicio del poder, exhibiera su voracidad por los dineros mal habidos, sustentados en negocios de basura para financiar su precampaña futurista por la gubernatura del 2010, que a decir de no pocos, cada vez está más lejana, empero, paradójicamente, cada vez, más cerca, el reclusorio de San Guillermo, donde podrían compartir, si bien no, el poder público, si el pavimento soez de una crujía que los espera con los brazos abiertos, para que platiquen sus cuitas con sus compañeros de celda.
Es entendible que el presidente de la Cámara de Senadores, el empresario hotelero, Gustavo Madero Muñoz, salga a la palestra para defender a un hombrecillo llamado por todos, el percherón Lara Rocha, con quien no comulga, y lo hace porque, quiere demostrarle a la lupa social que está con Roberto y Juan, aunque sea de dientes para afuera, consciente que más temprano que tarde cuando se hayan evaporizado sus respectivos proyectos políticos, necesitarán agarrarse muy probablemente de su inminente candidatura al gobierno de Chihuahua, para no quedarse a la deriva de los vaivenes de la veleidosa política, una vez que pase el trance de las elecciones federales en este 2009, que podría ser el último tren de Blanco Zaldívar que lo sacara del túnel de la oscuridad y la ignominia que muy pronto podrían abrazarlo para no dejarlo por un buen rato.
Misma suerte puede ocurrirle a su incondicional que está punto de perder el fuero para protegerse de las inclemencias de la política, a consecuencia de sus graves yerros y pifias.
Lo cierto es que les llueve sobre mojado a estos hijos… de la putrefacción.
Y es que no es lo mismo estar en el poder, que fuera del presupuesto. No es lo mismo tener el cajón del erario público, que tener que financiar con su propio peculio sus actos proselitistas y sueños futuristas. No es lo mismo, “trabajo para ti” dentro de la nómina, donde todos quieren ser “ sus amigos” como el propio empresario, Enrique Terrazas Torres, patriarca y líder moral del Yunque en Chihuahua, quien desde luego ya tiene su propio “gallo” para jugarlo por la alcaldía de la capital del estado: su vástago, Enrique Terrazas Seyfertt, titular de la Coparmex de Chihuahua y que no cederá en sus pretensiones políticas frente a la banda blanquista con el devenir de los meses hasta desembocar en el 2010.
Tristemente en épocas político-electorales a Roberto Lara, se le acaba el gas, al igual que a su mecenas de la pasada administración local, Juan Alberto Blanco Zaldívar, que ya no convencen a nadie, mejor dicho a pocos muy pocos.
Las excusas que estos dos engendros de la corrupción esgrimen para quitarse de sus humanidades el lodazal en el que se atascaron durante un trienio, ya nadie se las traga, prueba fehaciente de esto, es que todos los ex funcionarios que trabajaron en la alcaldía bajo los designios de “Mister Pizza” andan acompañados de amparo, un amparo para evitar que sean detenidos por los delitos de peculado o cohecho, en los que incurrieron con la venia de su ex amo, aunque en un principio lo tomaran con sorna, en un tono burlón, creyendo que la responsable de la PGJE, Patricia González Rodríguez, no tendría las agallas y los pelos de sus corruptelas para llamarlos a cuentas y solicitar del Supremo Tribunal de Justicia, las respectivas órdenes de aprehensión.
Ya les demostró que va en serio
Bravucones en un principio, cuando se levantó toda esta polvareda, entre ellos, el hoy regidor panista, Marco Sotelo Mesta, quien declararía a la prensa, que “los priístas buscan vengarse porqué el PAN les ganó la alcaldía de Chihuahua” enseñando su pobreza intelectual, no obstante que se titulo como abogado.
Lo cierto es que por aquello de que ”el miedo no anda en burro, los que se mofaban de la acción de justicia en su contra, para aquellos que se sentían con patente de corzo, que podrían hacer y deshacer, ya no se sienten tan seguros, tan confiados, saben que sus pecados pasados pueden ocasionarles serios problemas en el corto tiempo.
Todavía correrá mucha tinta sobre este escandaloso asunto que involucra a hombres y mujeres que nomás veían la corrupción entre los priistas y los del PRD.
Ellos-los panistas- juraban que no se les descubrirían sus múltiples fechorías al amparo de la presidencia municipal de la cual creyeron les taparía todas sus excrecencias que hoy despiden fuertes tufos que desde luego salpicaran sobre todo a los abanderados a diputados federales de la capital del estado, quienes resulten finalmente los elegidos para los comicios del venidero 5 de julio.
¿Luis Fernando Mesta o Juan Blanco? ¿Y qué decir de Manuel Narváez?......Hablando de otras cosas, la caída de Javier Garfio Pacheco, de la candidatura que finalmente recayó en la persona de Luis Carlos Campos Villegas, ex subprocurador de Justicia, y ex diputado local, debe tomarse como un duro golpe para el presidente de la Cámara de Diputados, el cenecista, César Duarte Jacques, quien patrocinaba al oriundo de Balleza, su paisano. Lo que pocos saben es que Campos Villegas, era de los ex anchondistas que se burlaba de los reyesbaecistas, cuando estaban a punto de enfrentarse en la contienda interna, entre el nativo de Matachí y su contraparte de la tierra de los “Vencedores del Desierto”.
Otros elucubran que la nominación de Campos Villegas se la deben al innombrable, Patricio Martínez García, quien desde su mecedora sigue operando en las tinieblas de su hotel, el Castel Sicomoro.
POSDATA…. Vea nuestra animación digital, por demás ilustrativa alusiva a Juan Querendón, perdón, Juan Blanco Zaldívar, la procuradora, Patricia González y el jefe del Ejecutivo, José Reyes Baeza. Le encantará
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