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dossier CONTRA PODER - Juan Antonio Torres.

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06 de Noviembre
de 2008 

                     

*Juan Camilo Mouriño: ¿víctima de la venganza del
crimen organizado?
*La hipótesis del accidente y Luis Téllez.
*Las pugnas entre García Luna y Medina Mora 
*Sicarios le mandan mensaje a Lázaro Gaytán

 

                                      

Juan Camilo Mouriño
Felipe Calderón Hinojosa

                                     La mano negra del narco.

                             El fatídico accidente aéreo que acabó con la vida de Juan Camilo Mouriño Terrazo y José Luis Santiago Vasconcelos ha levantado un mar de e    especulaciones.
Es un hecho que a todas luces, encierra un mar de interrogantes.
Sobre todo cuando en ese avión viajaban dos personajes que mucho tenían que ver con la cruzada anti crimen que meses atrás se echara a cuestas la administración federal…
Tanto hacia el interior del gabinete del Presidente Felipe Calderón Hinojosa, así como en amplios sectores de la población mexicana, las conjeturas que ha levantado la muerte del ex secretario de Gobernación, así como del ex titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Crimen Organizado-SIEDO- han estado fluyendo en una y otra dirección.
Desde luego la ver oficial y la extra oficial chocan por la naturaleza misma del caso. 
Mientras el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez se ha empeñado una y otra vez, en sus declaraciones a la prensa, en ratificar la hipótesis de que el avionazo en el que perdieran la vida varios altos funcionarios de la administración federal, fue producto de “un accidente”; en otros altos círculos del poder que tienen que ver con la Procuraduría General de la República(PGR) y en la Secretaría de Seguridad Pública Federal,(SSPF) se tiene más que clara la percepción de que “todo  es consecuencia de una vendetta por parte de los barones de la droga en México, quienes recientemente había sufrido la captura de algunas de sus cabezas principales.
Entre ellos, la detención de “el doctorEduardo Arellano Félix, la captura de varios integrantes de la familia Zambada, sin olvidar el arresto de Alfredo Beltrán Leyva, alías “el mochomo”.
O sea, hampones de la alta escuela ¡de verdad!
Tras el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, signado por el Jefe del Ejecutivo Federal, así como por los representantes de los otros poderes, todos los gobernadores de los estados, además de varias organizaciones no gubernamentales, el pasado 21 de agosto en Palacio Nacional, se trazaron 75 compromisos que había cumplir en diferentes plazos a fin de enfrentar con mayor éxito la inseguridad, la violencia y desde luego la impunidad con la que camina el hampa organizada en los tiempos actuales y que parece no tener fin.
Desde esa fecha, la administración calderonista, apremiada por el flagelo del narcotráfico, empezó a dar golpes certeros a varios grupos delictivos establecidos en diferentes partes de la geografía mexicana, que desde luego ya tenían bien ubicados.
Todo caminaba sin sobresaltos para la PGR, la Secretaría de Seguridad Pública Federal y las Fuerzas Armadas, tras la firma de ese pacto, hasta que sobrevino el atentado terrorista registrado durante las ceremonias del Grito de Independencia, el pasado 15 de septiembre, en la capital del estado de Michoacán, Morelia, dejando un saldo de varias personas muertas y un sinnúmero de lesionados.
Le pegaban a Felipe Calderón justamente en la tierra que lo viera nacer varias décadas atrás. No obstante que dichas latitudes en los tiempos que corren, sean gobernadas por el perredista, Leonel Godoy Rangel, surgido del PRD, un partido político distinto al del inquilino de Los Pinos.
                                   De esa fecha hasta el pasado martes, apenas habían transcurrido, 50 días, cuando de nuevo el país entero se cimbraba con la muerte del número dos de la administración federal, Juan Camilo Mouriño Terrazo, amigo entrañable y colaborador muy cercano de Felipe Calderón, desde los tiempos de campaña del entonces defenestrado ex funcionario del gabinete  foxista.
Es un hecho que la cruzada anti crimen que se trazó desde el primer día de su mandato constitucional, Felipe Calderón, en contra de los capos de las drogas establecidos en nuestro país, le está dejando un saldo de sangre, luto y lágrimas, como el mismo vaticinara el primero de diciembre del 2006.
Resulta por demás obvio que desde la firma del citado acuerdo, el gobierno federal se había apuntado varios éxitos reconocidos incluso por la propia DEA de los Estados Unidos, tras el arresto de varias células del narcotráfico en algunos puntos  del territorio nacional tan álgidos como Sinaloa, Baja California y la misma capital del país.
Era de esperarse pues, una respuesta, tarde que temprano de la misma magnitud por parte de los capos del narcotráfico para demostrarle al gobierno, que no se quedarían con los brazos cruzados.
Y que venderían cara su lucha.
Se repetía de alguna forma lo que le ocurriría a Vicente Fox, tras el derribo de un helicóptero que transportaba al guanajuatense, Ramón Martín Huerta, hombre de todas las confianzas del huésped principal de Palacio Nacional en la administración pasada. 
Nadie se hubiera imaginado, ni el mismo jefe de Los Pinos, en su peor pesadilla, que su brazo derecho, a su amigo predilecto, Juan Camilo Mouriño, podrían ocurrirle un “accidente de aviación”, a unos metros de la casa presidencial, que desde luego pocos se tragan, cuando existe la clara percepción por parte de la lupa social que dicha aeronave fue “bajada” por los múltiples enemigos que se había echado en contra Felipe Calderón.                                      
No por nada, una y otra vez, en las distintas ruedas de prensa que ha ofrecido a los diferentes medios de comunicación nacionales y extranjeros, Luis Téllez ha insistido en la hipótesis de un “fatal accidente”. Que desde luego pocos les creen.               
En este contexto de crispación política y social, Mouriño, quien desde su arribo a la oficina de Bucareli, siempre se mantuvo en el “ojo del huracán”, por los diferentes obuses que le había lanzado el “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador, con el caso de los contratos de PEMEX, el asunto de la autenticidad de su ciudadanía mexicana, siempre en entredicho, cuando apenas frisaba los 37 años de edad, de manera trágica, terminaría su encargo, dejando su muerte un mar de dudas, las mismas que tejiera, desde que se convirtiera en el arquitecto del triunfo de Felipe Calderón en el 2006.
Paradójicamente el signo de la mala suerte perseguiría al nativo de Campeche, desde el arribo a la Presidencia de la República de su mecenas político.
No son pocos los que voltean a ver tanto al titular de la PGR, Eduardo Medina Mora y al responsable de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, para ver que tanto podrán aportar de información, una vez registrado dicho accidente en el que perdieran la vida dos personajes de peso-Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos y que mucho tenían que ver con la radiografía delictiva del crimen organizado, no en balde los golpes certeros y directos que se le estaban asestando a los capos del narcotráfico en México.                                                   
Sobre el responsable de la PGR, pesan fuertes sospechas de sus nexos con el crimen organizado, lo mismo en contra de su enemigo, García Luna, a quien le han sacado varias pancartas denunciando sus vínculos con gente ligado a Joaquín Guzmán Loera,el chapo” luego de varias investigaciones realizadas por personal de la Siedo,                              
                                ¿Que tanto saldrá a la luz pública en torno a la muerte de Juan Camilo Mouriño y el hombre que le sirvió por más de diez años a la PGR, Santiago Vasconcelos, y quien ya les había asestado varios golpes contundentes a los malosos.
POSDATA….La muerte de dos oficiales de la Dirección de Seguridad Pública Municipalde la ciudad de Chihuahua, acaecida el pasado miércoles por el rumbo del nuevo campus de la Universidad Autónoma de Chihuahua, ya no sorprende a nadie, pues es bien sabido es que si los ejecutan de esa manera tan violenta, es porqué “ya la debían”O bien se bañaron con una buena cantidad de droga,- ya sea soda o polvo de ángel, o en su defecto se mancharon con equis cantidad de marihuana, poniendo a alguien en la picota. De ahí que los matones o sicarios, no satisfechos con haberles arrancado la vida de manera tan violenta al policía segundo, Cruz Enrique Acosta Montoya y a Juan Antonio García Valdez, frente a mucha gente, se dieron el gusto de arrojarles un marrano de hule, en señal de que habían hecho un “trabajo marrano”, sucio pues. ¿Le habrá quedado claro este narco- mensaje a Lázaro Gaytán, el mandamás de la policía local, el jalisquillo”  de como se las gastan sus subordinadosHijos de Calea” ¿Cuantos policías más, habrán de seguir cayendo por hacer mal “los trabajitos” que les encargan por una buena cantidad de dólares los mañosos? Fue así cómo habrá “caído” en el cumplimiento de su deber, Edmundo Fernández Corral.                                

                 
                              

 

 

                            

 

 

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